(ZENIT Noticias / Roma, 20.11.2025).- Durante años, líderes eclesiásticos y sociólogos han especulado sobre la vida espiritual de los jóvenes católicos estadounidenses. ¿Se están alejando de las parroquias? ¿Están perdiendo interés en la doctrina? ¿Están transformando silenciosamente la fe que heredaron? Una nueva encuesta nacional sugiere una historia diferente: la de jóvenes católicos que no solo se mantienen activos en su Iglesia, sino que también están sorprendentemente atentos a sus enseñanzas sociales y morales.
Encargado por el National Catholic Reporter y la Fundación Wittcoff, el estudio ofrece un retrato detallado de 401 estudiantes universitarios católicos de entre 18 y 23 años. Realizado por Mercury Analytics, busca comprender no solo los comportamientos religiosos, sino también las corrientes más profundas que moldean las actitudes políticas, los hábitos mediáticos y las prioridades éticas. Con un margen de error del 4,89%, el informe aporta matices a la narrativa de una generación a menudo tachada de desvinculada o espiritualmente indiferente.
Lo que emerge, en cambio, es una generación para la cual la identidad católica sigue presente y tiene gran relevancia.
Una Iglesia aún presente en sus vidas
Una abrumadora mayoría —8 de cada 10— se describe como actualmente involucrada en la Iglesia, principalmente asistiendo a misa. Su compromiso no es meramente nostálgico o cultural; muchos afirman que la fe desempeña un papel activo en su interpretación del mundo que los rodea. Y a pesar de las presiones de la vida académica, los jóvenes católicos parecen mantener una sólida base espiritual que los distingue de las tendencias más amplias de desafiliación religiosa.
La influencia de la doctrina social católica
Si hay un hallazgo que sorprendió a los investigadores de la encuesta, es la profundidad del compromiso con la doctrina social católica. Casi dos tercios de los encuestados afirman estar al menos algo familiarizados con ella, y entre quienes comprenden estos principios, un asombroso 91% los considera influyentes en su enfoque de las cuestiones sociales y políticas.
Esta influencia se mantiene notablemente constante independientemente de la institución a la que asistan los estudiantes. Ya sea que estudien en universidades católicas o laicas, el conocimiento de estas enseñanzas —la dignidad de los pobres, el cuidado de los vulnerables, la defensa de la vida, las exigencias de la justicia— se correlaciona fuertemente con sus orientaciones políticas y éticas.
Incluso cuando los investigadores ampliaron la pregunta para incluir a todos los participantes, incluso a aquellos menos seguros de su comprensión, una clara mayoría (59%) afirmó que la doctrina social católica sigue influyendo en su visión de la sociedad.
Una generación diversa con compromisos compartidos
Los participantes reflejan la creciente diversidad demográfica de la Iglesia en Estados Unidos: 56% blancos, 35% latinos, 15% negros y 8% asiáticos o isleños del Pacífico. Provienen de todos los rincones del país, siendo el Sur la región con mayor representación.
A pesar de estas diferencias, sus preocupaciones convergen en torno a presiones similares: el aumento del costo de vida, la inseguridad habitacional, la deuda estudiantil, el acceso a la atención médica y los problemas de salud mental. Dos tercios señalan el costo de vida como su principal preocupación. Otros identifican la violencia armada, la inmigración y el medio ambiente como prioridades nacionales urgentes.
Curiosamente, las preocupaciones sobre los derechos reproductivos y el aborto se sitúan más abajo en la lista general (44%), aunque los estudiantes universitarios católicos las valoran más arriba (48%), lo que sugiere que el contexto institucional sigue moldeando la perspectiva moral a través de la cual los estudiantes ven los debates nacionales.
Votación y Participación Ciudadana
En un año en que la participación electoral está bajo la lupa, la encuesta revela hábitos diversos. Menos de la mitad afirma votar siempre o casi siempre en las elecciones generales. Sin embargo, la fe sigue siendo un factor en la toma de decisiones políticas: el 60% afirma que el catolicismo influye en su voto, cifra que asciende al 73% entre los estudiantes de universidades católicas.
Esta interacción entre fe y vida cívica contradice la suposición de que las generaciones más jóvenes separan la religión de la participación ciudadana. Por el contrario, muchos parecen llevar consigo su cosmovisión católica a las urnas, aunque no siempre con las implicaciones partidistas previsibles.
Escuchando a los Papas
Otro aspecto del estudio examina cuánta atención prestan los jóvenes católicos al liderazgo papal. Los resultados reflejan tanto continuidad como cambio.
El Papa Francisco sigue siendo una figura espiritual clave: el 62% afirma que ha tenido un impacto significativo en su propio catolicismo. Su énfasis en la misericordia, la apertura y el acompañamiento pastoral resuena con fuerza en una generación que se enfrenta a cuestiones de pertenencia e identidad. Un estudiante citó su ahora famosa frase —“¿Quién soy yo para juzgar?”— como emblemática de una Iglesia capaz de acoger con compasión a las personas divorciadas, vueltas a casar y LGBTQ+.
Sorprendentemente, el recién elegido Papa León XIV ya ha ganado una notable popularidad. Más de la mitad de los encuestados afirman que influye en su fe, a pesar de su corto tiempo en el cargo. Varios estudiantes señalaron que su origen estadounidense y su compromiso con la expansión del alcance de la Iglesia a diversas comunidades hacen que el catolicismo se sienta más cercano y accesible.
Campus católicos vs. seculares
Los estudiantes que asisten a universidades católicas tienden a participar más activamente en la vida sacramental y comunitaria: el 41% afirma recibir los sacramentos con regularidad, en comparación con el 25% de quienes asisten a instituciones no católicas. También es más probable que sigan las enseñanzas papales o participen en actividades de servicio.
Sin embargo, en lo que respecta a la influencia más amplia de la doctrina social católica, la diferencia prácticamente desaparece. La conciencia, no la afiliación institucional, parece ser el factor determinante. Independientemente de dónde estudien, los estudiantes que conocen la tradición social de la Iglesia la describen, en su gran mayoría, como un elemento que moldea su visión del mundo.
Una generación arraigada, pero impredecible
En conjunto, la encuesta muestra a los jóvenes católicos como personas con los pies en la tierra y, a la vez, dinámicas: arraigadas en la liturgia, comprometidas con la doctrina, pero también sensibles a los problemas morales contemporáneos. No son ni uniformemente tradicionales ni uniformemente progresistas; interpretan su fe a través de una perspectiva influenciada por las presiones económicas, la diversidad cultural y las preocupaciones sociales globales.
En otras palabras, son auténticamente católicos, pero con una perspectiva propia del siglo XXI.
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