(ZENIT Noticias / Roma, 14.03.2026).- El cine español de carácter histórico suma una nueva producción con fuerte contenido social y espiritual. La película “Las locas del Obelisco”, dirigida por Pablo Moreno y producida por Stellarum Films, llegó a los cines de España el 13 de marzo, tras una presentación especial en Roma que reunió a miembros de la Iglesia, periodistas y el equipo de la producción.
Inspirada en hechos reales, la cinta rescata la historia de mujeres que, a finales del siglo XIX, enfrentaron la explotación y la violencia en Madrid, impulsadas por una profunda convicción cristiana y un fuerte compromiso con la dignidad humana.
La película narra la vida de Mariana Allsopp González-Manrique, una joven aristócrata que, profundamente conmovida por la situación de muchas mujeres abandonadas a su suerte, decidió actuar: junto con el sacerdote Francisco de Asís Méndez Casariego, fundó en 1885 un refugio abierto día y noche para mujeres que escapaban de la explotación sexual y la marginalidad. De este esfuerzo nació la Congregación de las Hermanas Trinitarias, orden dedicada a acompañar y proteger a mujeres vulnerables.
La historia, que se desarrolla en un contexto marcado por la pobreza, la inseguridad y la desigualdad social en la España de finales del siglo XIX, muestra cómo estas mujeres y sus colaboradores asumieron una misión arriesgada. Muchas de ellas eran consideradas “locas” por desafiar a las redes de explotación y por abrir las puertas de sus casas a quienes huían de la violencia. Ese calificativo, originalmente despectivo, se transformó con el tiempo en un símbolo de valentía y compromiso con la justicia.
Según sus creadores, la película pretende ser más que un relato histórico. La obra busca ofrecer una reflexión sobre las injusticias que han afectado a las mujeres a lo largo del tiempo y mostrar cómo diversas iniciativas sociales y religiosas han contribuido a enfrentarlas. En este sentido, el filme ha sido descrito como una “denuncia apostólica de las injusticias”, que invita a mirar de frente problemas como la trata de personas y la exclusión social.
La cinta muestra también el esfuerzo de las primeras hermanas trinitarias por ofrecer a las mujeres no solo refugio, sino también formación, acompañamiento y herramientas para reconstruir sus vidas. En un tiempo en que muchas no tenían acceso a educación ni autonomía económica, estas iniciativas buscaban abrir caminos hacia la libertad y la dignidad.
Uno de los aspectos más interesantes que plantea la película es la relación entre la fe cristiana y el desarrollo de un tipo de feminismo que algunos historiadores han descrito como “silencioso”. No se trataba necesariamente de un movimiento político organizado, sino de una serie de iniciativas concretas destinadas a defender la dignidad de las mujeres y permitirles desarrollar plenamente su vida.
Desde esta perspectiva, la película busca construir un concepto del feminismo como la capacidad de proporcionar a las mujeres las herramientas necesarias para su autonomía: educación, apoyo comunitario, oportunidades de trabajo y un entorno seguro donde reconstruir su identidad. La historia de Mariana Allsopp y de las primeras trinitarias ilustra precisamente este enfoque, donde la acción social se convierte en un medio para transformar realidades de injusticia.
La acogida de la película dentro del ámbito católico ha sido especialmente positiva. Religiosas de la congregación han expresado su entusiasmo por la producción, señalando que el filme no solo recuerda su historia, sino que también impulsa una renovación del compromiso con su misión. Hoy, la labor de las Hermanas Trinitarias continúa en varios países, acompañando a mujeres y jóvenes en situaciones de vulnerabilidad.
El equipo de la película incluso presentó una copia de la obra al Papa durante una audiencia en el Vaticano, gesto que fue recibido con palabras de felicitación y apoyo al proyecto.
Más allá del cine, la historia manifiesta un fenómeno histórico más amplio: el papel que muchas instituciones y movimientos inspirados en el cristianismo han tenido en la defensa de los más vulnerables. A lo largo de los siglos, diversas congregaciones y organizaciones católicas han impulsado escuelas, hospitales, refugios y redes de asistencia social que han contribuido a combatir la pobreza, la trata de personas y otras formas de injusticia.
Aunque ambientada en el siglo XIX, “Las locas del Obelisco” dialoga claramente con los desafíos contemporáneos. La trata de personas, la violencia contra las mujeres y la desigualdad siguen siendo problemas vigentes en muchas partes del mundo. La película propone que la respuesta a estas realidades requiere valentía, solidaridad y compromiso comunitario.
Al rescatar la memoria de mujeres que se negaron a aceptar la injusticia como algo inevitable, la película busca recordar que el cambio social suele comenzar con gestos concretos: abrir una puerta, ofrecer refugio, acompañar a quien ha sido olvidado por la sociedad.
Con una mezcla de drama histórico, reflexión social y espiritualidad, “Las locas del Obelisco” aspira a convertirse en una película que no solo entretenga, sino que también inspire. Su mensaje central parece claro: cuando la dignidad humana se coloca en el centro, todo gesto por más pequeño que sea tiene el poder de cambiar el mundo.
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