{"id":1867,"date":"2024-04-10T23:43:44","date_gmt":"2024-04-10T23:43:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2024\/04\/10\/papa-francisco-sobre-dolor-enfermedad-y-la-verdadera-sanacion\/"},"modified":"2024-04-11T23:57:27","modified_gmt":"2024-04-11T23:57:27","slug":"papa-francisco-sobre-dolor-enfermedad-y-la-verdadera-sanacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2024\/04\/10\/papa-francisco-sobre-dolor-enfermedad-y-la-verdadera-sanacion\/","title":{"rendered":"Papa Francisco sobre dolor, enfermedad y la verdadera sanaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Ciudad del Vaticano, 11.04.2024).- Al final de la Asamblea Plenaria Anual de la Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica, el Papa Francisco recibi\u00f3 en el Vaticano a los participantes. La Pontificia Comisi\u00f3n B\u00edblica es una entidad de la Santa Sede que se ocupa de tres cosas: 1) promover eficazmente entre los cat\u00f3licos el estudio de la Biblia; 2) contrastar las opiniones err\u00f3neas en cuestiones relativas a la Sagrada Escritura sirvi\u00e9ndose de medios cient\u00edficos; y 3) estudiar e iluminar las cuestiones debatidas y los problemas que se iban planteando en el campo b\u00edblico. Ofrecemos a continuaci\u00f3n la traducci\u00f3n al castellano del discurso del Papa.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><p>Me alegra darles la bienvenida al t\u00e9rmino de su Asamblea Plenaria anual, en la que se propusieron explorar un tema existencial, fuertemente existencial:\u00a0la enfermedad y el sufrimiento en la Biblia. Se trata de una b\u00fasqueda que concierne a todo ser humano, como sujeto a la enfermedad, la fragilidad y la muerte. En efecto, nuestra naturaleza herida tambi\u00e9n lleva inscritas en s\u00ed las realidades de la limitaci\u00f3n y de la finitud, y sufre las contradicciones del mal y del dolor.<\/p>\n<p>El tema me toca muy de cerca: el sufrimiento y la enfermedad son adversarias a las que enfrentarse, pero es importante hacerlo de un modo\u00a0digno del ser humano, de un modo humano, digamos: eliminarlas, reducirlas a\u00a0tab\u00faes\u00a0de los que es mejor no hablar, quiz\u00e1 porque da\u00f1an esa imagen de eficacia a toda costa, \u00fatil para vender y ganar dinero, no es ciertamente una soluci\u00f3n. Todos vacilamos bajo el peso de estas experiencias y debemos ayudarnos a atravesarlas vivi\u00e9ndolas\u00a0en relaci\u00f3n, sin replegarnos sobre nosotros mismos y sin que la rebeli\u00f3n leg\u00edtima se convierta en aislamiento, abandono o desesperaci\u00f3n.<\/p>\n<p><p>Sabemos, tambi\u00e9n por el testimonio de tantos hermanos y hermanas, que <strong>el dolor y la enfermedad, a la luz de la fe, pueden convertirse en factores decisivos en un camino de maduraci\u00f3n: el \u00abtamiz del sufrimiento\u00bb permite, en efecto, discernir lo que es esencial de lo que no lo es. Pero es sobre todo el ejemplo de Jes\u00fas el que muestra el camino<\/strong>. \u00c9l nos exhorta a cuidar a quienes viven en situaciones de enfermedad, con la determinaci\u00f3n de superar la enfermedad; al mismo tiempo, nos invita con delicadeza a unir nuestros sufrimientos a su ofrecimiento salv\u00edfico, como semilla que da fruto. Concretamente, nuestra visi\u00f3n de la fe me ha impulsado a proponer algunos elementos de reflexi\u00f3n acerca de dos palabras decisivas:\u00a0compasi\u00f3n e inclusi\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Compasi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>La primera, la <strong>compasi\u00f3n, indica la actitud recurrente y caracterizadora del Se\u00f1or ante las personas fr\u00e1giles y necesitadas que encuentra.<\/strong> Al ver los rostros de tantas personas, ovejas si pastor que luchan por encontrar su camino en la vida (cf.\u00a0Mc\u00a06, 34), Jes\u00fas se conmueve.\u00a0 Se compadece de la muchedumbre hambrienta y extenuada (cf.\u00a0Mc\u00a08, 2) y acoge sin descanso a los enfermos (cf.\u00a0Mc\u00a01, 32), cuyas peticiones escucha: pensemos en los ciegos que le suplican (cf.\u00a0Mt\u00a020, 34) y en los numerosos enfermos que piden ser curados (cf.\u00a0Lc\u00a017,11-19); siente \u00abgran compasi\u00f3n\u00bb -dice el Evangelio- por la viuda que acompa\u00f1a a su \u00fanico hijo al sepulcro (cf.\u00a0Lc\u00a07,13). Gran compasi\u00f3n. Esta compasi\u00f3n se manifiesta como cercan\u00eda y lleva a Jes\u00fas a identificarse con el que sufre: \u00abEstuve enfermo y fueron a visitarme\u00bb (Mt 25,36). \u00a0Compasi\u00f3n que lleva a la cercan\u00eda.<\/p>\n<p><p>Todo esto revela un aspecto importante: <strong>Jes\u00fas no explica el sufrimiento, sino que se inclina hacia el sufrimiento. No se acerva al dolor con \u00e1nimos gen\u00e9ricos y consuelos est\u00e9riles, sino que acoge su drama, dej\u00e1ndose tocar por \u00c9l. La Sagrada Escritura es iluminadora en este sentido: no nos deja un manual de buenas palabras o un recetario de sentimientos, sino que nos muestra rostros, encuentros, historias concretas.<\/strong> Pensemos en Job, con la tentaci\u00f3n de sus amigos de articular teor\u00edas religiosas que vinculan el sufrimiento con el castigo divino, pero se derrumban ante la realidad del dolor, testimoniada en la vida del propio Job. As\u00ed que la respuesta de Jes\u00fas es vital, est\u00e1 hecha de\u00a0compasi\u00f3n que asume\u00a0y que, al asumir, salva al ser humano y transfigura su dolor. Cristo ha trasformado nuestro dolor haci\u00e9ndolo suyo hasta el final: vivi\u00e9ndolo, sufri\u00e9ndolo y ofreci\u00e9ndolo como don de amor. No dio respuestas f\u00e1ciles a nuestros \u201cporqu\u00e9s\u201d, sino que en la cruz hizo suyo nuestro gran \u201cporqu\u00e9\u201d (cf. Mc 15, 34). As\u00ed, <strong>quien asimila la Sagrada Escritura purifica la imaginaci\u00f3n religiosa de actitudes equivocadas, aprendiendo a seguir el camino indicado por Jes\u00fas: tocar el sufrimiento humano con la propia mano, con humildad, mansedumbre y, serenidad para llevar, en nombre del Dios encarnado, la cercan\u00eda de un apoyo salvador y concreto. Tocar con la mano, no te\u00f3ricamente. \u00a0<\/strong><\/p>\n<p><p><strong>Inclusi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Y esto nos lleva a la segunda palabra:\u00a0inclusi\u00f3n. <strong>Aunque no es una palabra b\u00edblica, expresa bien un rasgo sobresaliente del estilo de Jes\u00fas: su ir en busca del pecador, del perdido, del marginado, del estigmatizado, para que sea acogido en la casa del Padre<\/strong> (cf.\u00a0Lc\u00a015). Pensemos en los leprosos: para Jes\u00fas, nadie debe quedar excluido de la salvaci\u00f3n de Dios (cf.\u00a0Mc\u00a01,40-42). Pero la inclusi\u00f3n abarca tambi\u00e9n otro aspecto: el Se\u00f1or quiere que toda la persona quede curada, esp\u00edritu, alma y cuerpo (cf. 1\u00a0Ts\u00a05,23). Porque <strong>de poco servir\u00eda una curaci\u00f3n f\u00edsica del mal sin una curaci\u00f3n del coraz\u00f3n del pecado<\/strong> (cf.\u00a0Mc\u00a02,17; Mt 10,28-29). Hay una curaci\u00f3n total: cuerpo, alma y esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Esta perspectiva de inclusi\u00f3n nos lleva a actitudes de compartici\u00f3n: Cristo, que iba entre la gente haciendo el bien y curando a los enfermos, mand\u00f3 a sus disc\u00edpulos que cuidaran a los enfermos y los bendijesen en su nombre (cf.\u00a0Mt\u00a010,8; Lc 10,9), compartiendo con ellos su misi\u00f3n de consolaci\u00f3n (cf.\u00a0Lc\u00a04,18-19). Por eso, a trav\u00e9s de la experiencia del sufrimiento y de la enfermedad, nosotros, como Iglesia, estamos llamados a caminar junto a todos, en solidaridad cristiana y humana, abriendo, en nombre de la fragilidad com\u00fan, ocasiones de di\u00e1logo y de esperanza. La par\u00e1bola del buen samaritano \u00abLa par\u00e1bola nos muestra con qu\u00e9 iniciativas se puede rehacer una comunidad a partir de hombres y mujeres que hacen propia la fragilidad de los dem\u00e1s, que no dejan que se erija una sociedad de exclusi\u00f3n, sino que se hacen pr\u00f3jimos y levantan y rehabilitan al ca\u00eddo, para que el bien sea com\u00fan\u00bb (Lett. enc.\u00a0Fratelli tutti, n. 67).<\/p>\n<p><p>Queridos hermanos y hermanas, al dejarles estas reflexiones, les agradezco su servicio y los animo a profundizar, con rigor cr\u00edtico y esp\u00edritu fraterno, los temas que est\u00e1n estudiando, para irradiar la luz de la Escritura sobre cuestiones delicadas que conciernen a todos. La Palabra de Dios es un poderoso ant\u00eddoto contra toda cerraz\u00f3n, abstracci\u00f3n e ideologizaci\u00f3n de la fe: le\u00edda en el Esp\u00edritu en que fue escrita, acrecienta la pasi\u00f3n por Dios y por el hombre, desencadena la caridad y reaviva el celo apost\u00f3lico. Por eso la Iglesia tiene una necesidad constante de beber en las fuentes de la Palabra. Los bendigo a ustedes y a su misi\u00f3n de saciar al Pueblo santo de Dios con las aguas frescas del Esp\u00edritu. Y les pido, por favor, que recen por m\u00ed.\u00a0Gracias.<\/p>\n<p><strong><em>Gracias por leer nuestros contenidos. 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