{"id":3668,"date":"2024-12-21T14:58:06","date_gmt":"2024-12-21T14:58:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2024\/12\/21\/sobre-la-benedicencia-una-gran-reflexion-del-papa-para-cardenales-de-la-curia-romana-util-para-todo-catolico\/"},"modified":"2024-12-22T15:17:38","modified_gmt":"2024-12-22T15:17:38","slug":"sobre-la-benedicencia-una-gran-reflexion-del-papa-para-cardenales-de-la-curia-romana-util-para-todo-catolico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2024\/12\/21\/sobre-la-benedicencia-una-gran-reflexion-del-papa-para-cardenales-de-la-curia-romana-util-para-todo-catolico\/","title":{"rendered":"Sobre la benedicencia: una gran reflexi\u00f3n del Papa para cardenales de la Curia Romana \u00fatil para todo cat\u00f3lico"},"content":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Ciudad del Vaticano, 21.12.2024).- La ma\u00f1ana del s\u00e1bado 21 de diciembre el Papa Francisco tuvo el tradicional encuentro anual con quienes trabajan en la Curia Romana, es decir, los jefes y trabajadores de los dicasterios y dependencias de la Santa Sede al servicio de la misi\u00f3n del Papa. La audiencia se tuvo en la Sala de las Bendiciones de la Bas\u00edlica Vaticana. Este evento es uno de los encuentros m\u00e1s emblem\u00e1ticos pues marcan la ruta a seguir indicada por el Sumo Pont\u00edfice. Ofrecemos a continuaci\u00f3n la traducci\u00f3n al castellano de las palabras del Papa Francisco.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><p><em>Queridos hermanos y hermanas:<\/em><\/p>\n<p>Agradezco de coraz\u00f3n al Cardenal Re por sus palabras de felicitaci\u00f3n; parece que no envejece y esto es algo lindo. Gracias, Eminencia, por su ejemplo de disponibilidad y amor a la Iglesia.<\/p>\n<p>El Cardenal Re ha hablado de la guerra. Ayer al Patriarca [Latino de Jerusal\u00e9n] no le han dejado entrar en Gaza, aunque se lo hab\u00edan prometido; adem\u00e1s fueron bombardeados ni\u00f1os. Esto es crueldad. Esto no es guerra. Quiero decirlo porque conmueve el coraz\u00f3n. Gracias por recordarlo, Eminencia, gracias.<\/p>\n<p>El t\u00edtulo de esta alocuci\u00f3n es\u00a0<em>Ben-digan y no mal-digan.<\/em><\/p>\n<p>La Curia Romana est\u00e1 formada por muchas comunidades de trabajo, m\u00e1s o menos complejas o numerosas. Pensando en un punto de partida para la reflexi\u00f3n que pudiese ayudar a la vida comunitaria de la Curia y de sus diversas articulaciones,\u00a0<strong>este a\u00f1o he elegido un aspecto que armoniza bien con el Misterio de la Encarnaci\u00f3n, y pronto se ver\u00e1 el porqu\u00e9.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>He pensado en el\u00a0<em>hablar bien de los dem\u00e1s y no hablar mal de ellos<\/em>. Es algo que nos concierne a todos, incluso al Papa<\/strong>\u00a0\u2014obispos, presb\u00edteros, consagrados, laicos\u2014\u00a0<strong>y en lo que todos somos iguales. \u00bfPor qu\u00e9? Porque toca nuestra humanidad.\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><p><strong>Esta actitud, el hablar bien y no hablar mal, es una expresi\u00f3n de la\u00a0<em>humildad<\/em>, y la humildad es el rasgo esencial de la Encarnaci\u00f3n<\/strong>, en particular del misterio del Nacimiento del Se\u00f1or, que nos disponemos a celebrar. Una comunidad eclesial vive en gozosa y fraterna armon\u00eda en la medida en que sus miembros transitan por el camino de la humildad, renunciando a pensar y hablar mal de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>San Pablo, escribiendo a la comunidad de Roma dice:\u00a0<strong>\u00abBendigan y no maldigan nunca\u00bb<\/strong>\u00a0(<em>Rm<\/em>\u00a012,14).\u00a0<strong>Podemos entender dicha exhortaci\u00f3n de este modo: \u201cDigan lo bueno y no digan lo malo\u201d de los dem\u00e1s, en nuestro caso de las personas que trabajan en la oficina con nosotros, de los superiores, de los colegas, de todos. Digan lo bueno y no digan lo malo.<\/strong><\/p>\n<p>El camino hacia la humildad: acusarse a s\u00ed mismo<\/p>\n<p>Como hice hace aproximadamente 20 a\u00f1os, con ocasi\u00f3n de una Asamblea diocesana en Buenos Aires, p<strong>ropongo hoy a todos nosotros, para practicar el camino de la humildad, ejercitarnos en el\u00a0<em>acusarse a s\u00ed mismo<\/em>, seg\u00fan las ense\u00f1anzas de los antiguos maestros espirituales, particularmente de Doroteo de Gaza<\/strong>. S\u00ed, precisamente de Gaza, aquel lugar que ahora es sin\u00f3nimo de muerte y destrucci\u00f3n, pero que es una ciudad antiqu\u00edsima, donde en los primeros siglos del cristianismo florecieron monasterios y figuras luminosas de santos maestros. Doroteo es uno de ellos. Siguiendo el ejemplo de grandes Padres como Basilio y Evagrio, \u00e9l ha edificado la Iglesia con instrucciones y cartas llenas de sabidur\u00eda evang\u00e9lica. Tambi\u00e9n nosotros, hoy, introduci\u00e9ndonos en su escuela,\u00a0<strong>podemos aprender la humildad de acusarnos a nosotros mismos para no hablar mal del pr\u00f3jimo. A veces en el hablar cotidiano, cuando alguien critica, el otro piensa: \u201c\u00bfy por casa c\u00f3mo andamos?\u201d. Es el lenguaje cotidiano.<\/strong><\/p>\n<p><p><strong>En una de sus instrucciones, Doroteo dice: \u00abSi algo enojoso le sucede al humilde, enseguida se lo achaca a s\u00ed mismo, juzga que se lo ha merecido, no soporta reprochar a otro por ello, ni busca culparlo. Sencillamente lo soporta sin perturbarse, sin abatirse y en total calma. Por eso \u201cla humildad ni se irrita, ni irrita a nadie\u201d\u00bb<\/strong>\u00a0(Doroteo de Gaza,\u00a0<em>Conferencias<\/em>, n. 30). Y sigue: \u00abNo busques conocer el mal de tu pr\u00f3jimo, y no abrigues sospechas contra \u00e9l. Y si nuestra malicia las hace nacer, procura transformarlas en buenos pensamientos\u00bb (<em>ib\u00edd.<\/em>, n. 187).<\/p>\n<p><strong>Acusarse a s\u00ed mismo es un medio, pero es indispensable: la actitud de fondo en la cual puede echar ra\u00edces la elecci\u00f3n de decir \u201cno\u201d al individualismo y \u201cs\u00ed\u201d al esp\u00edritu comunitario, eclesial. De hecho, quien se ejercita en la virtud de acusarse a s\u00ed mismo y la practica de manera constante, se libera de las sospechas y de la desconfianza, abriendo espacio a la acci\u00f3n de Dios, el \u00danico que crea la uni\u00f3n de los corazones<\/strong>. Y de este modo, si todos progresamos en este camino, puede nacer y crecer una comunidad en la cual todos son custodios el uno del otro, caminando juntos en la humildad y en la caridad.\u00a0<strong>Cuando alguien ve un defecto en una persona, puede hablar de eso solamente con tres personas: con Dios, con la persona misma y, si no puede hablarlo con ella, con quien en la comunidad pueda hacerse cargo<\/strong>. Y con nadie m\u00e1s.<\/p>\n<p><p>Entonces nos preguntamos,\u00a0<strong>\u00bfqu\u00e9 es lo que est\u00e1 en la base de este estilo espiritual de acusarse a s\u00ed mismo? En la base se encuentra el\u00a0<em>abajamiento interior<\/em>, marcado por el movimiento del Verbo divino, la\u00a0<em>synkatabasis<\/em>\u00a0o condescendencia. El coraz\u00f3n humilde se abaja como el de Jes\u00fas, a quien contemplamos estos d\u00edas en el pesebre.<\/strong><\/p>\n<p>Frente al drama de la humanidad tantas veces oprimida por el mal, \u00bfqu\u00e9 es lo que hace Dios? \u00bfAcaso se alza en su justicia haciendo caer el peso de la condena desde lo alto? As\u00ed es como, de alguna manera, lo esperaban los profetas hasta Juan el Bautista. Pero Dios es Dios, sus pensamientos no son los nuestros, sus caminos no son los nuestros (cf.\u00a0<em>Is<\/em>\u00a055,8). Su santidad es divina y por ello a nuestros ojos resulta parad\u00f3jico. El movimiento del Alt\u00edsimo es abajarse, hacerse peque\u00f1o, como un grano de mostaza, como un embri\u00f3n humano dentro del vientre de una mujer. Invisible. As\u00ed comienza a tomar sobre s\u00ed la enorme e insostenible masa de pecado del mundo.<\/p>\n<p><strong><em>A este movimiento de Dios corresponde, en el hombre, la acusaci\u00f3n de s\u00ed mismo<\/em><\/strong><strong>. Primero que nada, no se trata de un hecho moral: es un hecho\u00a0<em>teol\u00f3gic<\/em><\/strong><em>o<\/em>\u00a0\u2014como siempre y como en toda la vida cristiana\u2014;\u00a0<strong>es un don de Dios, obra del Esp\u00edritu Santo, y por nuestra parte es un con-descender, es decir, hacer nuestro el movimiento de Dios, asumirlo, acogerlo<\/strong>. Es lo que hizo la Virgen Mar\u00eda, que no ten\u00eda nada de qu\u00e9 acusarse, sino que se dej\u00f3 implicar plenamente en el abajamiento de Dios, en el despojo de su Hijo, en el descenso del Esp\u00edritu Santo.\u00a0<strong>En este sentido, la\u00a0<em>humildad<\/em>\u00a0podr\u00eda calificarse como virtud\u00a0<em>teologal<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p><p>Nos ayuda, para abajarnos, acudir al sacramento de la reconciliaci\u00f3n. Esto nos ayuda. Les invito a pensar: \u00bfCu\u00e1ndo fue la \u00faltima vez que me confes\u00e9?<\/p>\n<p>De pasada, quisiera tambi\u00e9n mencionar otra cosa. Algunas veces he hablado de la murmuraci\u00f3n. Es un mal que destruye la vida social, hace enfermar el coraz\u00f3n de la gente y no lleva a ning\u00fan sitio. El pueblo lo dice muy bien: \u201cson discursos vac\u00edos\u201d. Est\u00e9n atentos a esto.<\/p>\n<p><strong>Bendecidos bendigamos<\/strong><\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas,\u00a0<strong>la\u00a0<em>Encarnaci\u00f3n del Verbo<\/em>\u00a0nos demuestra que Dios no nos ha maldecido, sino que nos ha\u00a0<em>bendecido<\/em>. M\u00e1s a\u00fan, nos revela que en Dios no hay maldici\u00f3n, sino s\u00f3lo, y en todo momento, bendici\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Vienen a la mente ciertas expresiones de las cartas de santa Catalina de Siena, como por ejemplo esta: \u00abparece que no quiere recordar las ofensas que nosotros le hacemos; y que no quiere condenarnos eternamente, sino que siempre quiere ser misericordioso\u00bb (<em>Carta<\/em>\u00a0n. 15). Y debemos hablar de la misericordia.<\/p>\n<p><p>Pero hay que referirnos sobre todo a san Pablo, a su vertiginosa apertura en el himno de la Carta a los Efesios: \u00abBendito sea Dios, el Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que nos ha bendecido en Cristo con toda clase de bienes espirituales en el cielo\u00bb (1,3).<\/p>\n<p><strong>He aqu\u00ed el fundamento de nuestro decir-bien: somos\u00a0<em>bendecidos<\/em>, y como tales podemos\u00a0<em>bendecir<\/em>. Somos\u00a0<em>bendecidos<\/em>, y por tanto podemos\u00a0<em>bendecir<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p>Todos necesitamos ser inmersos en este misterio, pues de otra manera corremos el riesgo de volvernos \u00e1ridos, como esos canales vac\u00edos, secos, que no llevan siquiera una gota de agua.\u00a0<strong>El trabajo de oficina, aqu\u00ed en la Curia, frecuentemente es \u00e1rido y a la larga termina por secarnos, si uno no se nutre de experiencias pastorales, de momentos de encuentro, de relaciones de amistad, en la gratuidad. Respecto a las experiencias pastorales les pregunto, especialmente a los j\u00f3venes, si tienen alguna actividad apost\u00f3lica, esto es muy importante. Y es por eso, sobre todo, que cada a\u00f1o tenemos necesidad de hacer Ejercicios espirituales: para sumergirnos en la gracia de Dios, sumergirnos completamente. Dejarnos \u201cempapar\u201d por el Esp\u00edritu Santo, por el agua vivificante en la que cada uno de nosotros es querido y amado \u201cdesde el principio\u201d<\/strong>. Entonces s\u00ed, si nuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inmerso en esta bendici\u00f3n original, entonces somos capaces de bendecir a todos, incluso a los que nos parecen antip\u00e1ticos \u2014es una realidad, bendecir tambi\u00e9n a los antip\u00e1ticos\u2014, tambi\u00e9n a los que nos han tratado mal. Bendecir.<\/p>\n<p>El modelo al cual debemos mirar, como siempre, es nuestra Madre, la Virgen Mar\u00eda. Ella es, por excelencia,\u00a0<em>la Bendita<\/em>. As\u00ed la saluda Isabel cuando la acoge en su casa: \u00ab\u00a1T\u00fa eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a01,42). Y as\u00ed es como nos dirigimos a ella en el Ave Mar\u00eda. En ella se ha realizado aquella \u201cbendici\u00f3n espiritual en Cristo\u201d, desde luego que \u201cen el cielo\u201d, antes del tiempo, pero tambi\u00e9n en la tierra, en la historia, cuando el tiempo fue \u201ccolmado\u201d de la presencia del Verbo encarnado (cf.\u00a0<em>Ga<\/em>\u00a04,4). \u00c9l es la bendici\u00f3n. Es el fruto el que bendice al vientre; el Hijo el que bendice a la Madre: \u00abhija de tu Hijo\u00bb, escribe Dante, \u00abla m\u00e1s humilde y alta criatura\u00bb. Y as\u00ed Mar\u00eda, la Bendita, ha tra\u00eddo al mundo la Bendici\u00f3n que es Jes\u00fas. Hay un cuadro, que tengo en mi despacho, que es precisamente la\u00a0<em>synkatabasis<\/em>. Est\u00e1 la Virgen con las manos como si fuera una peque\u00f1a escalera, y el Ni\u00f1o desciende por esa escalera. El Ni\u00f1o tiene la Ley en una mano y con la otra se aferra a su mam\u00e1 para no caer. Esta es la funci\u00f3n de la Virgen, llevar al Hijo. Y esto es lo que ella hace en nuestros corazones.<\/p>\n<p><p><strong>Artesanos de bendici\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Hermanas y hermanos,\u00a0<strong>contemplando a Mar\u00eda, imagen y modelo de la Iglesia, estamos llamados a considerar la dimensi\u00f3n eclesial del bien-decir. Y en este contexto nuestro quisiera resumirlo del siguiente modo: en la\u00a0<em>Iglesia, signo e instrumento de la bendici\u00f3n de Dios para la humanidad, todos estamos llamados a convertirnos en artesanos de bendici\u00f3n<\/em>. No s\u00f3lo instrumentos, sino artesanos de bendici\u00f3n: en el ense\u00f1ar, en el vivir como artesanos para bendecir.<\/strong><\/p>\n<p>Podemos imaginarnos a la Iglesia como un gran r\u00edo que se ramifica en miles y miles de arroyos, torrentes y riachuelos \u2014algo as\u00ed como la cuenca amaz\u00f3nica\u2014, para irrigar todo el mundo con la bendici\u00f3n de Dios, que mana del Misterio Pascual de Cristo.<\/p>\n<p>La Iglesia se nos muestra de este modo como cumplimiento del proyecto que Dios revel\u00f3 a Abraham desde el primer momento en el que lo llam\u00f3 a salir de la tierra de sus padres. Le dijo: \u00abYo har\u00e9 de ti una gran naci\u00f3n y te bendecir\u00e9, [\u2026] y por ti se bendecir\u00e1n todos los pueblos de la tierra\u00bb (<em>Gn<\/em>\u00a012,2-3). Este plan rige toda la econom\u00eda de la alianza entre Dios y su pueblo, que es \u201celegido\u201d no en sentido excluyente, sino, por el contrario, en un sentido que cat\u00f3licamente dir\u00edamos \u201csacramental\u201d; o sea, haciendo llegar el regalo a todos a trav\u00e9s de una singularidad ejemplar, mejor a\u00fan, testimonial, martirial.<\/p>\n<p>Entonces,\u00a0<strong>en el misterio de la Encarnaci\u00f3n, Dios ha bendecido a cada hombre y mujer que viene a este mundo, no con un decreto bajado desde lo alto del cielo, sino mediante la carne, mediante la carne de Jes\u00fas, Cordero bendito nacido de Mar\u00eda bendita<\/strong>\u00a0(cf. S. Anselmo, Disc. 52).<\/p>\n<p>Me gusta pensar en la Curia Romana como una gran oficina en la que hay muchas tareas diferentes, pero todos trabajan con un mismo fin: bien-decir, difundir en el mundo la bendici\u00f3n de Dios y de la Madre Iglesia.<\/p>\n<p><iframe loading=\"lazy\" title=\"Audiencia Curia Romana          21 diciembre de 2024 - Papa Francisco\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/wgU_GaWtKok?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/p>\n<p>Particularmente, pienso en el trabajo escondido del \u201cminutante\u201d \u2014veo algunos de ellos aqu\u00ed que son buenos, gracias\u2014, que en su oficina prepara una carta para que, a un enfermo, a una mam\u00e1, a un pap\u00e1, a un preso, a un anciano o a un ni\u00f1o, les llegue la oraci\u00f3n y la bendici\u00f3n del Papa. Gracias por esto, porque yo firmo esas cartas. Y, \u00bfqu\u00e9 es esto? \u00bfNo es acaso ser artesanos de bendici\u00f3n? Los minutantes son artesanos de bendici\u00f3n. Me han dicho que un santo sacerdote, que trabajaba hace a\u00f1os en la Secretar\u00eda de Estado, hab\u00eda colocado en el interior de la puerta de su oficina una hoja que dec\u00eda: \u201cMi trabajo es humilde, humillado y humillante\u201d. Una visi\u00f3n un tanto negativa, pero algo tiene de cierto y de bueno. Dir\u00eda que expresa el estilo t\u00edpico de la artesan\u00eda de la Curia, entendi\u00e9ndolo, por supuesto, en sentido positivo: la humildad como camino del bien-decir. El camino de Dios que en Jes\u00fas se abaja y viene a habitar nuestra condici\u00f3n humana, y as\u00ed nos bendice. Y de esto puedo dar testimonio: en la \u00faltima Enc\u00edclica, sobre el Sagrado Coraz\u00f3n \u2014que el Cardenal Re ha mencionado\u2014, \u00a1cu\u00e1ntos han trabajado! \u00a1cu\u00e1ntos! Los borradores iban y volv\u00edan. Tantos, tantos, con peque\u00f1os detalles.<\/p>\n<p>Estimados hermanos y hermanas, es hermoso pensar que, en el trabajo diario, especialmente en aquel que se realiza en lo escondido, cada uno de nosotros puede contribuir para llevar al mundo la bendici\u00f3n de Dios. Pero en esto debemos ser coherentes: no podemos escribir bendiciones y despu\u00e9s hablar mal del hermano o de la hermana, arruina la bendici\u00f3n. Este es mi deseo: que el Se\u00f1or, nacido para nosotros en la humildad, nos ayude a ser en todo momento mujeres y hombres\u00a0<em>bien-dicientes<\/em>.<\/p>\n<p>\u00a1Feliz Navidad a todos!<\/p>\n<p><strong><em>Gracias por leer nuestros contenidos<\/em><\/strong><strong><em>. 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