{"id":3890,"date":"2025-02-04T23:09:55","date_gmt":"2025-02-04T23:09:55","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/02\/04\/la-visitacion-de-maria-a-isabel-explicada-bella-y-brevemente-por-el-papa-francisco-2\/"},"modified":"2025-02-05T23:26:19","modified_gmt":"2025-02-05T23:26:19","slug":"la-visitacion-de-maria-a-isabel-explicada-bella-y-brevemente-por-el-papa-francisco-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/02\/04\/la-visitacion-de-maria-a-isabel-explicada-bella-y-brevemente-por-el-papa-francisco-2\/","title":{"rendered":"La Visitaci\u00f3n de Mar\u00eda a Isabel explicada bella y brevemente por el Papa Francisco"},"content":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Ciudad del Vaticano, 05.02.2025).- \u201cJesucristo, nuestra esperanza\u201d, es el ciclo de catequesis que el Papa desarrolla durante este a\u00f1o jubilar. Por la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles 5 de febrero el Papa desarroll\u00f3 su cuarta catequesis del ciclo, en esta ocasi\u00f3n dedicada al tema de la visitaci\u00f3n de Mar\u00eda a santa Isabel. La audiencia se tuvo en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano. A continuaci\u00f3n la traducci\u00f3n al castellano de las palabras del Papa.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><p><em>\u00a1Queridos hermanos y hermanas, buenos d\u00edas!<\/em><\/p>\n<p>Hoy contemplamos la belleza de Jesucristo, nuestra esperanza, en el misterio de la Visitaci\u00f3n. La Virgen Mar\u00eda visita a santa Isabel; pero es sobre todo\u00a0<em>Jes\u00fas<\/em>, en el vientre de la madre,\u00a0<em>quien visita a su pueblo<\/em>\u00a0(cfr\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a01,68), como dice Zacar\u00edas en su himno de alabanza.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de su asombro y admiraci\u00f3n ante lo que le anuncia el \u00c1ngel,\u00a0<strong>Mar\u00eda se levanta y se pone en camino, como todos los que han sido llamados en la Biblia, porque \u00abel \u00fanico acto con el que el ser humano puede corresponder al Dios que se revela es el de la disponibilidad ilimitada\u00bb<\/strong>\u00a0(H.U. von Balthasar,\u00a0<em>Vocazione<\/em>, Roma 2002, 29). Esta joven hija de Israel no elige protegerse del mundo, no teme los peligros y los juicios de los otros, sino que sale al encuentro de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p><strong>Cuando una persona se siente amada, experimenta una fuerza que pone en movimiento el amor<\/strong>; como dice el ap\u00f3stol Pablo, \u00abel amor de Cristo nos posee\u00bb (<em>2Cor<\/em>\u00a05,14), nos impulsa, nos mueve. Mar\u00eda siente el impulso del amor y acude a ayudar a una mujer que es pariente suya, pero que es tambi\u00e9n una anciana que, tras una larga espera, acoge un embarazo inesperado, dif\u00edcil de afrontar a su edad. \u00a0<strong>La Virgen va a casa de Isabel tambi\u00e9n para compartir su fe en el Dios de lo imposible, y la esperanza en el cumplimiento de sus promesas<\/strong>.<\/p>\n<p><p>El encuentro entre las dos mujeres produce un impacto sorprendente: la voz de la \u201cllena de gracia\u201d que saluda a Isabel provoca la profec\u00eda en el ni\u00f1o que la anciana lleva en su vientre, y suscita en ella una doble bendici\u00f3n: \u00ab\u00a1Bendita t\u00fa entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a01,42). Y tambi\u00e9n una bienaventuranza: \u00ab\u00a1Bienaventurada la que ha cre\u00eddo, porque lo que le ha dicho el Se\u00f1or se cumplir\u00e1!\u00bb (v. 45).<\/p>\n<p><strong>Ante el reconocimiento de la identidad mesi\u00e1nica de su Hijo y de su misi\u00f3n como madre, Mar\u00eda no habla de s\u00ed misma, sino de Dios, y eleva una alabanza llena de fe, esperanza y alegr\u00eda, un canto que resuena cada d\u00eda en la Iglesia durante la oraci\u00f3n de las V\u00edsperas: el\u00a0<em>Magnificat<\/em>\u00a0<\/strong>(<em>Lc<\/em>\u00a01,46-55).<\/p>\n<p><p>Esta alabanza al Dios Salvador, que brota del coraz\u00f3n de su humilde sierva, es un solemne memorial que sintetiza y cumple la oraci\u00f3n de Israel. Est\u00e1 entretejida de resonancias b\u00edblicas, signo de que Mar\u00eda no quiere cantar \u201cfuera del coro\u201d, sino sintonizar con los padres, exaltando su compasi\u00f3n por los humildes, esos peque\u00f1os a los que Jes\u00fas en su predicaci\u00f3n declarar\u00e1 \u00abbienaventurados\u00bb (cfr\u00a0<em>Mt<\/em>\u00a05,1-12).<\/p>\n<p><strong>La presencia masiva del motivo pascual hace tambi\u00e9n del\u00a0<em>Magnificat<\/em>\u00a0un canto de redenci\u00f3n, que tiene como trasfondo la memoria de la liberaci\u00f3n de Israel de Egipto. Los verbos est\u00e1n todos en pasado, impregnados de una memoria de amor que enciende de fe el presente e ilumina de esperanza el futuro<\/strong>: Mar\u00eda canta la gracia del pasado, pero es la mujer del presente que lleva en su vientre el futuro.<\/p>\n<p><p>La primera parte de este cantico alaba la acci\u00f3n de Dios en Mar\u00eda, microcosmos del pueblo de Dios que se adhiere plenamente a la alianza (vv. 46-50); la segunda recorre la obra del Padre en el macrocosmos de la historia de sus hijos (vv. 51-55), a trav\u00e9s de tres palabras clave: memoria \u2013 misericordia \u2013 promesa.<\/p>\n<p>Dios, que se inclin\u00f3 sobre la peque\u00f1a Mar\u00eda para hacer en ella \u00abgrandes cosas\u00bb y convertirla en la madre del Se\u00f1or, comenz\u00f3 a salvar a su pueblo a partir del \u00e9xodo, acord\u00e1ndose de la bendici\u00f3n universal que prometi\u00f3 a Abraham (cf.\u00a0<em>Gn<\/em>\u00a012,1-3). El Se\u00f1or, Dios fiel para siempre, ha derramado un torrente ininterrumpido de amor misericordioso \u00abde generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb (v. 50) sobre el pueblo fiel a la alianza, y ahora manifiesta la plenitud de la salvaci\u00f3n en su Hijo, enviado para salvar al pueblo de sus pecados. Desde Abraham hasta Jesucristo, y hasta la comunidad de los creyentes, la Pascua aparece, as\u00ed, como la categor\u00eda hermen\u00e9utica para comprender toda liberaci\u00f3n posterior, hasta llegar a la realizada por el Mes\u00edas en la plenitud de los tiempos.<\/p>\n<p><p>Queridos hermanos y hermanas, pidamos hoy al Se\u00f1or la gracia de saber esperar el cumplimiento de todas sus promesas; y que nos ayude a acoger en nuestras vidas la presencia de Mar\u00eda. Poni\u00e9ndonos en su escuela, que todos descubramos que toda alma que cree y espera \u00abconcibe y engendra al Verbo de Dios\u00bb (San Ambrosio, Exposici\u00f3n del Evangelio seg\u00fan San Lucas 2, 26).<\/p>\n<p><strong><em>Gracias por leer nuestros contenidos<\/em><\/strong><strong><em>. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a trav\u00e9s de\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>The post <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Ciudad del Vaticano, 05.02.2025).- \u201cJesucristo, nuestra esperanza\u201d, es el ciclo de catequesis que el Papa desarrolla durante este a\u00f1o jubilar. Por la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles 5 de febrero el Papa desarroll\u00f3 su cuarta catequesis del ciclo, en esta ocasi\u00f3n dedicada al tema de la visitaci\u00f3n de Mar\u00eda a santa Isabel. 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