{"id":4231,"date":"2025-04-11T17:05:23","date_gmt":"2025-04-11T17:05:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/04\/11\/rupnik-y-el-mosaico-del-poder\/"},"modified":"2025-04-11T17:05:23","modified_gmt":"2025-04-11T17:05:23","slug":"rupnik-y-el-mosaico-del-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/04\/11\/rupnik-y-el-mosaico-del-poder\/","title":{"rendered":"Rupnik y el mosaico del poder"},"content":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \u2013\u00a0<a href=\"https:\/\/www.caffestoria.it\/\" data-saferedirecturl=\"https:\/\/www.google.com\/url?hl=es&amp;q=https:\/\/www.caffestoria.it\/&amp;source=gmail&amp;ust=1744477300610000&amp;usg=AOvVaw1azUGNOENtx7qi_PYOWqsf\">Caffe Storia<\/a>\u00a0\/ Roma, 11.04.2025).-\u00a0Comenzamos con los mosaicos de dos puertas laterales de la Bas\u00edlica del Rosario de Lourdes. Despu\u00e9s, las dos puertas centrales. El santuario es un lugar jubilar, y sus puertas deben revestirse de santidad, aunque sea mediante paneles de aluminio. A la vista de las posiciones cr\u00edticas ya expresadas en el pasado, la decisi\u00f3n del obispo de Tarbes y Lourdes, Jean-Marc Micas, de ocultar los mosaicos creados por el antiguo jesuita Marko Ivan Rupnik no es sorprendente, pero tampoco se puede evitar que cree revuelo.<\/p>\n<p>Por otra parte, otra medida era obligada, despu\u00e9s de que el presidente de la Pontificia Comisi\u00f3n para la Protecci\u00f3n de los Menores, el cardenal Sean O&#8217;Malley, hubiera expresado hace un a\u00f1o el riesgo de que el uso continuado de las obras de arte de Rupnik pudiera sugerir una cierta \u00abindiferencia ante el dolor y el sufrimiento\u00bb de las v\u00edctimas, cuando no una actitud de \u00ababsoluci\u00f3n o sutil defensa\u00bb del ex jesuita. Para monse\u00f1or Micas, se trata de un segundo paso simb\u00f3lico pero sustancial, despu\u00e9s del que hab\u00eda oscurecido -literalmente- los mosaicos de Rupnik en julio de 2024, negando la iluminaci\u00f3n a las obras instaladas en los muros exteriores del santuario durante las procesiones nocturnas de los peregrinos.<\/p>\n<p>En torno al caso Rupnik, una de las heridas m\u00e1s dolorosas infligidas a la Iglesia en las \u00faltimas d\u00e9cadas, se libra desde hace tiempo una batalla tan silenciosa como furiosa en la que participan diversos c\u00edrculos eclesiales. En el debate p\u00fablico hay quien habla de censura, de inter\u00e9s superior del arte, y quien evoca la tolerancia mostrada hacia las vidas \u00abmalditas\u00bb de artistas del pasado, empezando por Caravaggio.<\/p>\n<p>Ninguna de estas yuxtaposiciones encaja.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed el verdadero \u201cquid\u201d de la cuesti\u00f3n: encubrir (y ser\u00eda mejor en el futuro borrar del todo, en caso de que se confirmen las acusaciones) la obra de Marko Ivan Rupnik no es una forma de alejar de los ojos y del coraz\u00f3n una p\u00e1gina dram\u00e1tica de la humanidad y de la Iglesia. Tampoco es una represalia. Ser\u00eda m\u00e1s bien una opci\u00f3n para desmantelar lo que est\u00e1 grabado en piedra de un sistema de poder con el todav\u00eda presb\u00edtero mosaiquista en su centro.<\/p>\n<p>Por otra parte, no cabe duda de que el asunto Rupnik constituye, para algunos, una oportunidad de ajustar cuentas, dentro y fuera de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, as\u00ed como para otros una forma de arrojar m\u00e1s descr\u00e9dito sobre toda la Iglesia y alimentar el hambre morbosa de detalles escabrosos que a menudo asalta al p\u00fablico de los grandes medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esperemos que un juicio arroje luz definitiva sobre el asunto. Mientras tanto, las \u00faltimas noticias sobre la marcha del proceso can\u00f3nico contra Rupnik hablan de la finalizaci\u00f3n de la fase de recogida de informaci\u00f3n por parte del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, mientras se sigue buscando a las personas adecuadas para formar un tribunal independiente. Tambi\u00e9n cabe mencionar que ya se tomaron algunas medidas contra Rupnik en el pasado: su expulsi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas, aunque tard\u00eda, y su excomuni\u00f3n (posteriormente remitida) al final del primer proceso can\u00f3nico, por la grave acusaci\u00f3n de \u00ababsoluci\u00f3n del c\u00f3mplice\u00bb.<\/p>\n<p>Si, en el marco de un juicio, se juzgaran formalmente cre\u00edbles los testimonios de las decenas de mujeres que afirman haber sido abusadas por Rupnik, muchas de ellas consagradas en el momento de los hechos, se confirmar\u00eda un sistema de poder desviado con pocos precedentes en la historia de la Iglesia.<\/p>\n<p>Ser\u00eda una demostraci\u00f3n de lo que muchos ya sospechan y temen: que son esos mosaicos, que durante a\u00f1os se han autodenominado arte \u00absagrado\u00bb, los que han alimentado la fama que ahora escuda a Rupnik. Esos mismos mosaicos que han contribuido sustancialmente a tejer la red de contactos y amistades internacionales que hoy protegen poderosa y abrumadoramente a Rupnik. Los mismos mosaicos que garantizaron el enorme flujo de dinero, con muchos ceros, que hizo menos intolerable todo el sistema, salvo para las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ser\u00eda la prueba de que esos mosaicos, realizados movilizando a decenas de artistas del \u00abtaller de Rupnik\u00bb, son los lugares donde se produjeron los abusos sexuales, de poder y de conciencia del artista esloveno. Lugares de violencia en muchos sentidos.<\/p>\n<p>Lugares f\u00edsicos de acoso, porque ser\u00edan las obras de construcci\u00f3n de instalaciones y retiros espirituales, entre el v\u00e9rtigo de los andamios y el de las oraciones, las que habr\u00edan inspirado a Rupnik -seg\u00fan los testimonios- la violencia odiosa, en una mezcla de perversi\u00f3n y blasfemia. Que tambi\u00e9n abusa de lo que es querido en la fe -de la Trinidad a la Eucarist\u00eda- para facilitar y justificar la depredaci\u00f3n sexual repetida.<\/p>\n<p>Pero los mosaicos son tambi\u00e9n \u00ablugares\u00bb de abuso en un sentido m\u00e1s amplio, porque es en esa mezcla de arte y misticismo donde se dice que Rupnik conquist\u00f3 su papel de maestro y gur\u00fa, artista y te\u00f3logo, maestro y padre espiritual. Un ambiente que se delinea como t\u00f3xico y de clericalismo imperante, humus para una praxis abusiva y un misticismo er\u00f3tico repugnante.<\/p>\n<p>Todo lo cual demuestra tambi\u00e9n la distancia entre la conducta, por reprobable que sea, de Caravaggio, Rembrandt, Cellini y decenas de otros artistas inquietos -repetidamente evocada en los \u00faltimos meses y, de nuevo, en los \u00faltimos d\u00edas- y la que podr\u00eda atribuirse a Rupnik. Protegido por su arte, ciertamente, pero que nunca se ha convertido en instrumento de un sistema criminal. Porque si matar a un rival o utilizar a una prostituta como modelo para retratar a la Virgen, como le ocurri\u00f3 a Caravaggio, es ciertamente detestable, \u00bfc\u00f3mo juzgar -cuatro siglos despu\u00e9s- el acoso en serie a decenas de mujeres mientras se crean obras de arte que luego se pretende llamar \u00absagradas\u00bb?<\/p>\n<p>En cuanto al inter\u00e9s superior del arte, el tema de la llamada \u00abcultura cancel\u00bb, movimiento de iconoclastia inculta en salsa de woke, ya ha sido abordado en estas p\u00e1ginas. Por las mismas razones, sus formas de censura y ostracismo anacr\u00f3nico no se aplican al caso de Marko Ivan Rupnik. No se trata, aqu\u00ed, de revisar -ni de revisar- la historia siglos despu\u00e9s, sino de luchar contra un crimen -si es que se reconoce como tal- que mancilla cientos de lugares religiosos en todo el mundo.<\/p>\n<p>Retirarse en oraci\u00f3n ante estas obras podr\u00eda significar situarse en lugares donde la carne de las v\u00edctimas, de la Iglesia y de Cristo ha sido herida de nuevo. Pero no basta con reconocerlo. Hay que curar las heridas. Es la hora de una palabra valiente, que sepa abrirse paso a trav\u00e9s de mistificaciones y mitos, m\u00e1s all\u00e1 de cualquier aura de inmunidad. Tal es el punto alcanzado y la gravedad de las acusaciones que no se admite t\u00e9rmino medio: o se trata de una mitoman\u00eda de masas o de un delito muy grave. Ya no es tolerable ning\u00fan \u00abarte\u00bb que difumine la crudeza de los hechos.<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n del original en lengua italiana realizado por el director editorial de ZENIT.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Gracias por leer nuestros contenidos. 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