{"id":4560,"date":"2025-05-19T23:01:00","date_gmt":"2025-05-19T23:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/05\/19\/la-gracia-de-la-llamada-y-la-obediencia-de-la-fe-meditadas-por-leon-y-citando-a-benedicto-xvi\/"},"modified":"2025-05-19T23:01:00","modified_gmt":"2025-05-19T23:01:00","slug":"la-gracia-de-la-llamada-y-la-obediencia-de-la-fe-meditadas-por-leon-y-citando-a-benedicto-xvi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/05\/19\/la-gracia-de-la-llamada-y-la-obediencia-de-la-fe-meditadas-por-leon-y-citando-a-benedicto-xvi\/","title":{"rendered":"La gracia de la llamada y la obediencia de la fe meditadas por Le\u00f3n (y citando a Benedicto XVI)"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\">(ZENIT Noticias \/ Ciudad del Vaticano (San Pablo extramuros), 20.05.2025).-\u00a0Ofrecemos una traducci\u00f3n al castellano de la homil\u00eda que ofreci\u00f3 el Papa Le\u00f3n XIV la tarde del martes 20 de mayo en su visita a la Bas\u00edlica mayor de San Pablo extramuros, en ocasi\u00f3n de la veneraci\u00f3n que el Papa quiso ir a hacer de las reliquias del ap\u00f3stol san Pablo:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">***<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">La lectura b\u00edblica que hemos escuchado es el comienzo de la bell\u00edsima carta que san Pablo dirige a los cristianos de Roma, cuyo mensaje gira en torno a tres grandes temas: la\u00a0<em>gracia<\/em>, la\u00a0<em>fe<\/em>\u00a0y la\u00a0<em>justicia<\/em>. Mientras encomendamos el inicio de este nuevo pontificado a la intercesi\u00f3n del Ap\u00f3stol de las gentes, reflexionemos juntos sobre su mensaje.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>[La gracia de la llamada]<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En primer lugar, san Pablo afirma haber recibido de Dios la\u00a0<em>gracia\u00a0<\/em>de la llamada (cf.\u00a0<em>Rm\u00a0<\/em>1,5). Es decir, reconoce que su encuentro con Cristo y su ministerio est\u00e1n vinculados al amor con el que Dios lo ha precedido, llam\u00e1ndolo a una vida nueva mientras a\u00fan estaba lejos del Evangelio y persegu\u00eda a la Iglesia. San Agust\u00edn \u2014tambi\u00e9n \u00e9l un convertido\u2014 habla de la misma experiencia diciendo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 vamos a elegir, a no ser que antes seamos elegidos nosotros? De hecho, no amamos si antes no somos amados\u00bb (<em>Serm\u00f3n\u00a0<\/em>34,1.2).\u00a0<strong>En la ra\u00edz de toda vocaci\u00f3n est\u00e1 Dios, su misericordia, su bondad, generosa como la de una madre<\/strong>\u00a0(cf.\u00a0<em>Is\u00a0<\/em>66,12-14),\u00a0<strong>que naturalmente, a trav\u00e9s de su mismo cuerpo, nutre a su ni\u00f1o cuando todav\u00eda es incapaz de alimentarse por s\u00ed solo\u00a0<\/strong>(cf.<strong>\u00a0<\/strong>S. Agust\u00edn,\u00a0<em>Comentario al salmo 130<\/em>,9).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>[La obediencia de la fe]<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Pero Pablo, en el mismo vers\u00edculo, habla tambi\u00e9n de \u00abla obediencia de la fe\u00bb (<em>Rm\u00a0<\/em>1,5), y adem\u00e1s en \u00e9l comparte lo que ha vivido. El Se\u00f1or, en efecto, apareci\u00e9ndosele en el camino de Damasco (cf.\u00a0<em>Hch\u00a0<\/em>9,1-30), no le quito su libertad, sino que dio la posibilidad de decidir, de obedecer como fruto de un esfuerzo, de luchas interiores y exteriores, que \u00e9l acept\u00f3 afrontar.\u00a0<strong>La salvaci\u00f3n no aparece por encanto, sino por un misterio de\u00a0<em>gracia\u00a0<\/em>y de\u00a0<em>fe<\/em>, del amor de Dios que nos precede, y de la adhesi\u00f3n confiada y libre por parte del hombre<\/strong>\u00a0(cf.\u00a0<em>2 Tm\u00a0<\/em>1,12).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Mientras agradecemos al Se\u00f1or la llamada con la que transform\u00f3 la vida de Saulo, le pedimos que tambi\u00e9n nosotros sepamos responder del mismo modo a sus invitaciones, haci\u00e9ndonos testigos del amor que \u00abha sido derramado en nuestros corazones por el Esp\u00edritu Santo, que nos ha sido dado\u00bb (<em>Rm\u00a0<\/em>5,5). Le pedimos que sepamos cultivar y difundir su caridad, haci\u00e9ndonos pr\u00f3jimos los unos de los otros (cf.\u00a0Francisco,\u00a0<em>Homil\u00eda de las II V\u00edsperas de la Solemnidad de la Conversi\u00f3n de san Pablo<\/em>, 25 enero 2024), en la misma carrera de afectos que, desde el encuentro con Cristo, impuls\u00f3 al antiguo perseguidor a hacerse \u00abtodo para todos\u00bb (<em>1 Co\u00a0<\/em>9,22), hasta el martirio. De ese modo, para nosotros como para \u00e9l, en la debilidad de la carne se revela la potencia de la fe en Dios que\u00a0<em>justifica\u00a0<\/em>(cf.\u00a0<em>Rm\u00a0<\/em>5,1-5).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Esta bas\u00edlica desde hace siglos est\u00e1 encomendada al cuidado de una comunidad benedictina. \u00bfC\u00f3mo no recordar, entonces, hablando del amor como fuente y motor del anuncio del Evangelio, las insistentes exhortaciones de san Benito, en su regla, a la caridad fraterna en el cenobio y a la hospitalidad para con todos (cf.\u00a0<em>Regla<\/em>, cap. LIII, LXIII)?<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Quisiera concluir evocando las palabras que, m\u00e1s de mil a\u00f1os despu\u00e9s, otro Benedicto, el\u00a0Papa Benedicto XVI, dirig\u00eda a los j\u00f3venes: \u00abQueridos amigos \u2014dec\u00eda\u2014, Dios nos ama. \u00c9sta es la gran verdad de nuestra vida y que da sentido a todo lo dem\u00e1s. [\u2026] En el origen de nuestra existencia hay un proyecto de amor de Dios\u00bb, y la fe nos lleva a \u00ababrir nuestro coraz\u00f3n a este misterio de amor y a vivir como personas que se saben amadas por Dios\u00bb (<em>Homil\u00eda en la Vigilia de oraci\u00f3n con los j\u00f3venes<\/em>, Madrid, 20 agosto 2011).<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Aqu\u00ed est\u00e1 la ra\u00edz, simple y \u00fanica, de toda misi\u00f3n, incluso de la m\u00eda, como sucesor de Pedro y heredero del celo apost\u00f3lico de Pablo. Que el Se\u00f1or me conceda la gracia de responder fielmente a su llamada.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong><em>Gracias por leer nuestros contenidos. 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