{"id":4576,"date":"2025-06-02T00:13:26","date_gmt":"2025-06-02T00:13:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/06\/02\/papa-leon-la-unidad-en-la-iglesia-y-las-aplicaciones-a-la-familia-y-el-matrimonio\/"},"modified":"2025-06-02T00:13:26","modified_gmt":"2025-06-02T00:13:26","slug":"papa-leon-la-unidad-en-la-iglesia-y-las-aplicaciones-a-la-familia-y-el-matrimonio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/06\/02\/papa-leon-la-unidad-en-la-iglesia-y-las-aplicaciones-a-la-familia-y-el-matrimonio\/","title":{"rendered":"Papa Le\u00f3n, la unidad en la Iglesia y las aplicaciones a la familia y el matrimonio"},"content":{"rendered":"<p style=\"font-weight: 400;\">(ZENIT Noticias \/ Ciudad del Vaticano, 01.06.2025).-\u00a0Por la ma\u00f1ana del domingo 1 de junio, el Papa Le\u00f3n presidi\u00f3 la santa misa en ocasi\u00f3n del jubileo de las familias, de los ni\u00f1os, de los abuelos y de las personas mayores. La misa se ha tenido en la Plaza de San Pedro y fue concelebrada por varios cardenales, obispos y sacerdotes. Ofrecemos a continuaci\u00f3n la traducci\u00f3n al castellano de la homil\u00eda del Papa:<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">***<em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><p style=\"font-weight: 400;\">El Evangelio que acabamos de proclamar nos muestra a Jes\u00fas que, en la \u00daltima Cena, ora por nosotros (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a017,20). El Verbo de Dios hecho hombre, ya cercano al final de su vida terrena, piensa en nosotros, sus hermanos, y se convierte en bendici\u00f3n, s\u00faplica y alabanza al Padre, con la fuerza del Esp\u00edritu Santo. Tambi\u00e9n nosotros, al entrar con asombro y confianza dentro de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, nos vemos envueltos, por su amor, en un gran proyecto que abarca a toda la humanidad.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>Cristo pide, en efecto, que todos seamos \u201cuna sola cosa\u201d<\/strong>\u00a0(cf. v. 21). Este es el mayor bien que se puede desear, porque esta uni\u00f3n universal realiza entre las criaturas la comuni\u00f3n eterna de amor que es Dios mismo: el Padre que da la vida, el Hijo que la recibe y el Esp\u00edritu que la comparte.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong>El Se\u00f1or quiere que, para unirnos, no nos agreguemos a una masa indistinta como un bloque an\u00f3nimo, sino que seamos uno: \u00abComo t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos sean uno en nosotros\u00bb<\/strong>\u00a0(v. 21).\u00a0<strong>La unidad por la que Jes\u00fas ora es, por tanto, una comuni\u00f3n fundada en el mismo amor con que Dios ama, de donde provienen la vida y la salvaci\u00f3n. Y como tal, es ante todo un don que Jes\u00fas trae consigo.\u00a0<\/strong>Es, desde su coraz\u00f3n humano, que el Hijo de Dios se dirige al Padre diciendo: \u00abYo en ellos y t\u00fa en m\u00ed, para que sean perfectamente uno y el mundo conozca que t\u00fa me has enviado, y que yo los am\u00e9 c\u00f3mo t\u00fa me amaste\u00bb (v. 23).<\/p>\n<p><p style=\"font-weight: 400;\">Escuchamos con conmoci\u00f3n estas palabras:\u00a0<strong>Jes\u00fas nos est\u00e1 revelando que Dios nos ama como se ama a s\u00ed mismo. El Padre no nos ama menos que a su Hijo unig\u00e9nito, o sea de manera infinita. Dios no ama menos, porque ama antes de nada, \u00a1ama antes que nadie! As\u00ed lo atestigua Cristo cuando dice al Padre: \u00abYa me amabas antes de la creaci\u00f3n del mundo\u00bb<\/strong>\u00a0(v. 24). Y es as\u00ed: en su misericordia, Dios desde siempre quiere acoger a todos los hombres en su abrazo; y es su vida, la que se nos entrega por medio de Cristo, la que nos hace uno, la que nos une entre nosotros.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">O\u00edr hoy este Evangelio, durante el\u00a0<em>Jubileo de las Familias y de los Ni\u00f1os, de los Abuelos y de los Ancianos<\/em>, nos llena de alegr\u00eda.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Queridos amigos, hemos recibido la vida antes incluso de haberla deseado. Como ense\u00f1aba el Papa Francisco: \u00abTodos los hombres somos hijos, pero ninguno de nosotros eligi\u00f3 nacer\u00bb (<em>\u00c1ngelus<\/em>, 1 enero 2025). Y no s\u00f3lo eso. Apenas nacemos, necesitamos de los dem\u00e1s para vivir; solos no lo hubi\u00e9ramos logrado. Se lo debemos a alguien m\u00e1s, que nos salv\u00f3, se hizo cargo de nosotros, de nuestro cuerpo y tambi\u00e9n de nuestro esp\u00edritu. Todos nosotros vivimos gracias a una relaci\u00f3n, es decir, a un v\u00ednculo libre y liberador de humanidad y cuidado mutuo.<\/p>\n<p><p style=\"font-weight: 400;\">Es cierto que,\u00a0<strong>a veces, esta humanidad se ve traicionada. Por ejemplo, cuando se invoca la libertad no para dar vida, sino para quitarla; no para proteger, sino para herir. Sin embargo, incluso frente al mal que divide y mata, Jes\u00fas sigue orando al Padre por nosotros, y su oraci\u00f3n act\u00faa como un b\u00e1lsamo sobre nuestras heridas, convirti\u00e9ndose en anuncio de perd\u00f3n y reconciliaci\u00f3n para todos<\/strong>. Esa oraci\u00f3n del Se\u00f1or da sentido pleno a los momentos luminosos de nuestro amor mutuo como padres, abuelos, hijos e hijas. Y esto es lo que queremos anunciar al mundo: estamos aqu\u00ed para ser \u201cuno\u201d tal y como el Se\u00f1or quiere que seamos \u201cuno\u201d, en nuestras familias y en los lugares donde vivimos, trabajamos y estudiamos: distintos, pero uno; muchos, pero uno, siempre uno, en cualquier circunstancia y edad de la vida.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Hermanos,\u00a0<strong>si nos amamos as\u00ed, sobre el fundamento de Cristo, que es \u00abel Alfa y la Omega\u00bb, \u00abel principio y el fin\u00bb<\/strong>\u00a0(cf.\u00a0<em>Ap<\/em>\u00a022,13),\u00a0<strong>seremos un signo de paz para todos, en la sociedad y en el mundo. No hay que olvidarlo: del seno de las familias nace el futuro de los pueblos.<\/strong><\/p>\n<p><p style=\"font-weight: 400;\">En las \u00faltimas d\u00e9cadas hemos recibido un signo que llena de gozo y, al mismo tiempo, invita a reflexionar: me refiero al hecho de que fueron proclamados beatos y santos algunos esposos, no por separado, sino juntos, como pareja de esposos. Pienso en Luis y Celia Martin, los padres de santa Teresa del Ni\u00f1o Jes\u00fas; y recuerdo tambi\u00e9n a los beatos Luis y Mar\u00eda Beltrame Quattrocchi, cuya vida familiar transcurri\u00f3 en Roma, el siglo pasado. Y no olvidemos a la familia polaca Ulma, padres e hijos unidos en el amor y en el martirio. Dec\u00eda que es un signo que da que pensar. S\u00ed,\u00a0<strong>al proponernos como testigos ejemplares a matrimonios santos, la Iglesia nos dice que el mundo de hoy necesita la alianza conyugal para conocer y acoger el amor de Dios, y para superar, con su fuerza que une y reconcilia, las fuerzas que destruyen las relaciones y las sociedades.<\/strong><\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Por eso,\u00a0<strong>con el coraz\u00f3n lleno de gratitud y esperanza, a ustedes esposos les digo: el matrimonio no es un ideal, sino el modelo del verdadero amor entre el hombre y la mujer: amor total, fiel y fecundo<\/strong>\u00a0(cf. S. Pablo VI, Carta enc.\u00a0<em>Humanae vitae<\/em>, 9). Este amor, al hacerlos \u201cuna sola carne\u201d, los capacita para dar vida, a imagen de Dios.<\/p>\n<p><p style=\"font-weight: 400;\">Por tanto, los animo a que sean para sus hijos ejemplos de coherencia, comport\u00e1ndose como desean que ellos se comporten, educ\u00e1ndolos en la libertad mediante la obediencia, buscando siempre su propio bien y los medios para acrecentarlo. Y ustedes, hijos, sean agradecidos con sus padres: decir \u201cgracias\u201d por el don de la vida y por todo lo que con ella se nos da cada d\u00eda es la primera forma de honrar al padre y a la madre (cf.\u00a0<em>Ex<\/em>\u00a020,12). Por \u00faltimo, a ustedes, queridos abuelos y ancianos, les recomiendo que velen, con sabidur\u00eda y ternura, por quienes aman, con la humildad y paciencia que se aprenden con los a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">En la familia, la fe se transmite junto con la vida, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n: se comparte como el pan de la mesa y los afectos del coraz\u00f3n. Esto la convierte en un lugar privilegiado para encontrar a Jes\u00fas, que nos ama y siempre quiere nuestro bien.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\">Y quisiera a\u00f1adir una \u00faltima cosa. La oraci\u00f3n del Hijo de Dios, que nos infunde esperanza en el camino, tambi\u00e9n nos recuerda que un d\u00eda seremos todos\u00a0<em>uno unum<\/em>\u00a0(cf. S. AGUST\u00cdN,\u00a0<em>Sermo super Ps. 127<\/em>): una sola cosa en el \u00fanico Salvador, abrazados por el amor eterno de Dios. No s\u00f3lo nosotros, sino tambi\u00e9n los padres y las madres; los abuelos y abuelas; los hermanos, hermanas e hijos que ya nos han precedido en la luz de su Pascua eterna, y que hoy sentimos presentes, aqu\u00ed, con nosotros, en este momento de fiesta.<\/p>\n<p style=\"font-weight: 400;\"><strong><em>Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a trav\u00e9s de\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>The post <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Ciudad del Vaticano, 01.06.2025).-\u00a0Por la ma\u00f1ana del domingo 1 de junio, el Papa Le\u00f3n presidi\u00f3 la santa misa en ocasi\u00f3n del jubileo de las familias, de los ni\u00f1os, de los abuelos y de las personas mayores. 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