{"id":5479,"date":"2025-10-17T07:09:57","date_gmt":"2025-10-17T07:09:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/10\/17\/los-esloganes-no-sacan-de-la-miseria-papa-leon-xiv-ante-la-organizacion-onu-sobre-alimentacion-en-roma\/"},"modified":"2025-10-18T07:27:21","modified_gmt":"2025-10-18T07:27:21","slug":"los-esloganes-no-sacan-de-la-miseria-papa-leon-xiv-ante-la-organizacion-onu-sobre-alimentacion-en-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/10\/17\/los-esloganes-no-sacan-de-la-miseria-papa-leon-xiv-ante-la-organizacion-onu-sobre-alimentacion-en-roma\/","title":{"rendered":"Los esl\u00f3ganes no sacan de la miseria: Papa Le\u00f3n XIV ante la organizaci\u00f3n ONU sobre alimentaci\u00f3n en Roma"},"content":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Roma, 17.11.2025).- Por la ma\u00f1ana del jueves 16 de octubre, el Papa Le\u00f3n XIV visit\u00f3 la sede de la FAO (Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura), cuya sede principal se encuentra en la ciudad de Roma. El Papa visit\u00f3 esta dependencia de la ONU en el contexto del D\u00eda Mundial de la Alimentaci\u00f3n y del 80 aniversario de la fundaci\u00f3n de la FAO. Ofrecemos a continuaci\u00f3n la traducci\u00f3n al castellano del discurso pronunciado en italiano e ingl\u00e9s:<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><p><em>Se\u00f1or Director General,<br \ndistinguidas Autoridades,<br \nExcelencias,<br \nse\u00f1oras y se\u00f1ores:<\/em><\/p>\n<p>1. Perm\u00edtanme, ante todo, expresar mi m\u00e1s cordial agradecimiento por la invitaci\u00f3n a compartir esta memorable jornada con todos ustedes. Visito esta prestigiosa Sede siguiendo el ejemplo de mis Predecesores en la C\u00e1tedra de Pedro, que otorgaron a la FAO una especial estima y cercan\u00eda, conscientes del relevante mandato de esta organizaci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p>Saludo a todos los presentes con gran respeto y deferencia, y a trav\u00e9s de ustedes, como servidor del Evangelio, expreso a todos los pueblos de la tierra mi m\u00e1s ferviente anhelo de que la paz reine por doquier. <strong>El coraz\u00f3n del Papa, que no se pertenece a s\u00ed mismo sino a la Iglesia y, en cierto modo, a toda la humanidad, mantiene viva la confianza de que, si se derrota el hambre, la paz ser\u00e1 el terreno f\u00e9rtil del que nazca el bien com\u00fan de todas las naciones<\/strong>.<\/p>\n<p><p>A ochenta a\u00f1os de la instituci\u00f3n de la FAO, nuestra conciencia debe interpelarnos una vez m\u00e1s frente al drama \u2014siempre actual\u2014 del hambre y la malnutrici\u00f3n. Poner fin a estos males incumbe no s\u00f3lo a empresarios, funcionarios o responsables pol\u00edticos. Es un problema a cuya soluci\u00f3n todos debemos concurrir: agencias internacionales, gobiernos, instituciones p\u00fablicas, ONG\u00b4s, entidades acad\u00e9micas y sociedad civil, sin olvidar a cada persona en particular, que ha de ver en el sufrimiento ajeno algo propio. Quien padece hambre no es un extra\u00f1o. Es mi hermano y he de ayudarlo sin dilaci\u00f3n alguna.<\/p>\n<p>2. El objetivo que nos ve ahora reunidos es tan noble como ineludible: movilizar toda energ\u00eda disponible, en un esp\u00edritu de solidaridad, para que en el mundo no haya nadie al que le falte el alimento necesario, tanto en cantidad como en calidad. De esta manera, se acabar\u00e1 con una situaci\u00f3n que niega la dignidad humana, compromete el desarrollo deseable, obliga inicuamente a muchedumbres de personas a abandonar sus hogares y obstaculiza el entendimiento entre los pueblos. Desde su fundaci\u00f3n, la FAO ha orientado infatigablemente su servicio para que el desarrollo de la agricultura y la seguridad alimentaria sean objetivos prioritarios de la pol\u00edtica internacional. En este sentido, a cinco a\u00f1os del cumplimiento de la <em>Agenda 2030<\/em>, hemos de recordar con vehemencia que <strong>alcanzar el\u00a0<em>Hambre Cero<\/em>s\u00f3lo ser\u00e1 posible si existe una voluntad real para ello, y no \u00fanicamente solemnes declaraciones. Por esto mismo, con renovado apremio, hoy estamos llamados a responder a una pregunta fundamental: \u00bfd\u00f3nde estamos en la acci\u00f3n contra la plaga del hambre que contin\u00faa flagelando atrozmente a una parte significativa de la humanidad?<\/strong><\/p>\n<p><p><strong>3. Es preciso, y sumamente triste, mencionar que, a pesar de los avances tecnol\u00f3gicos, cient\u00edficos y productivos, seiscientos setenta y tres millones de personas en el mundo se van a la cama sin comer. Y otros dos mil trescientos millones no pueden permitirse una alimentaci\u00f3n adecuada desde el punto de vista nutricional. Son cifras que no podemos reputar como meras estad\u00edsticas: detr\u00e1s de cada uno de esos n\u00fameros hay una vida truncada, una comunidad vulnerable; hay madres que no pueden alimentar a sus hijos<\/strong>. Quiz\u00e1 el dato m\u00e1s conmovedor sea el de los ni\u00f1os que sufren la malnutrici\u00f3n, con las consecuentes enfermedades y el retraso en el crecimiento motor y cognitivo. Esto no es casualidad, sino la se\u00f1al evidente de una insensibilidad imperante, de una econom\u00eda sin alma, de un cuestionable modelo de desarrollo y de un sistema de distribuci\u00f3n de recursos injusto e insostenible. <strong>En un tiempo en el que la ciencia ha alargado la esperanza de vida, la tecnolog\u00eda ha acercado continentes y el conocimiento ha abierto horizontes antes inimaginables, permitir que millones de seres humanos vivan \u2014y mueran\u2014 golpeados por el hambre es un fracaso colectivo, un extrav\u00edo \u00e9tico, una culpa hist\u00f3rica<\/strong>.<\/p>\n<p><p>4. Los escenarios de los conflictos actuales han hecho resurgir el uso de los alimentos como arma de guerra, contradiciendo todo el trabajo de sensibilizaci\u00f3n llevado adelante por la FAO durante estas ocho d\u00e9cadas. Cada vez parece alejarse m\u00e1s ese consenso expresado por los Estados que considera la inanici\u00f3n deliberada un crimen de guerra, como tambi\u00e9n el impedir intencionalmente el acceso a los alimentos a comunidades o pueblos enteros. El derecho internacional humanitario proh\u00edbe sin excepci\u00f3n atacar a civiles y bienes esenciales para la supervivencia de las poblaciones. Hace unos a\u00f1os, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas conden\u00f3 un\u00e1nimemente esta pr\u00e1ctica, reconociendo la conexi\u00f3n entre conflictos armados e inseguridad alimentaria, y estigmatizando el uso del hambre infligido a civiles como m\u00e9todo de guerra [1]. Esto parece olvidado, pues, con dolor, <strong>somos testigos del uso continuo de esa estrategia cruel, que condena a hombres, mujeres y ni\u00f1os al hambre, neg\u00e1ndoles el derecho m\u00e1s elemental: el derecho a la vida. Sin embargo, el silencio de quienes mueren de hambre grita en la conciencia de todos, aunque a menudo sea ignorado, acallado o tergiversado. No podemos seguir as\u00ed, ya que el hambre no es el destino del hombre sino su perdici\u00f3n. \u00a1Fortalezcamos, pues, nuestro entusiasmo para remediar este esc\u00e1ndalo! No nos detengamos pensando que el hambre es s\u00f3lo un problema que resolver<\/strong>. Es m\u00e1s. Es un clamor que sube al cielo y que requiere la veloz respuesta de cada naci\u00f3n, de cada organismo internacional, de cada instancia regional, local o privada. Nadie puede quedar al margen de luchar denodadamente contra el hambre. Esa batalla es de todos.<\/p>\n<p><p>5. Excelencias, hoy en d\u00eda asistimos a paradojas ultrajantes. \u00bfC\u00f3mo podemos seguir tolerando que se desperdicien ingentes toneladas de alimentos mientras muchedumbres de personas se afanan por encontrar en la basura algo que llevarse a la boca? \u00bfC\u00f3mo explicar las desigualdades que permiten a unos pocos tenerlo todo y a muchos no tener nada? \u00bfC\u00f3mo no se detienen inmediatamente lasguerras que destruyen los campos antes que las ciudades, llegando incluso a escenas indignas de la condici\u00f3n humana, en las que la vida de las personas, y en particular la de los ni\u00f1os, en vez de ser cuidada se desvanece mientras van en busca de comida con la piel pegada a los huesos? Contemplando el actual panorama mundial, tan penoso y desolador por los conflictos que lo afligen, da la impresi\u00f3n de que nos hemos convertido en testigos ab\u00falicos de una violencia desgarradora, cuando, en realidad, las tragedias humanitarias por todos conocidas tendr\u00edan que instarnos a ser artesanos de paz munidos del b\u00e1lsamo sanador que requieren las heridas abiertas en el coraz\u00f3n mismo de la humanidad. Una sangr\u00eda que deber\u00eda atraer inmediatamente nuestra atenci\u00f3n y que habr\u00eda de llevarnos a redoblar nuestra responsabilidad individual y colectiva, despert\u00e1ndonos del letargo aciago en el que con frecuencia estamos sumidos. El mundo no puede seguir asistiendo a espect\u00e1culos tan macabros como los que est\u00e1n en curso en numerosas regiones de la tierra. Hay que darlos por zanjados cuanto antes.<\/p>\n<p><strong>Ha llegado la hora, pues, de preguntarnos con lucidez y coraje: \u00bfse merecen las generaciones venideras un mundo que no es capaz de erradicar de una vez por todas el hambre y la miseria? \u00bfEs posible que no se pueda acabar con tantas y tan lacerantes arbitrariedades como signan negativamente a la familia humana? \u00bfPueden los responsables pol\u00edticos y sociales seguir polarizados, gastando tiempo y recursos en discusiones in\u00fatiles y virulentas, mientras aquellos a quienes deber\u00edan de servir contin\u00faan olvidados y utilizados en aras de intereses partidistas? No podemos limitarnos a proclamar valores. Debemos encarnarlos. Los esl\u00f3ganes no sacan de la miseria<\/strong>. Urge una superaci\u00f3n de un paradigma pol\u00edtico tan enconado, bas\u00e1ndonos en una visi\u00f3n \u00e9tica que prevalezca sobre el pragmatismo vigente que reemplaza a la persona con el beneficio. No basta con invocar la solidaridad: debemos garantizar la seguridad alimentaria, el acceso a los recursos y el desarrollo rural sostenible.<\/p>\n<p><p>6. En este sentido, me parece un verdadero acierto que la <em>Jornada Mundial de la Alimentaci\u00f3n<\/em>se celebre estea\u00f1o bajo el lema:\u00a0<em>\u201cMano de la mano por unos alimentos y un futuro mejores\u201d<\/em>. En un momento hist\u00f3rico marcado por profundas divisiones y contradicciones, <strong>sentirse unidos por el v\u00ednculo de la colaboraci\u00f3n no es s\u00f3lo un hermoso ideal, sino un llamamiento decidido a la acci\u00f3n. No hemos de contentarnos con llenar paredes con grandes y llamativos carteles. Ha llegado el tiempo de asumir un renovado compromiso, que incida positivamente en la vida de aquellos que tienen el est\u00f3mago vac\u00edo y esperan de nosotros gestos concretos que los arranquen de su postraci\u00f3n<\/strong>. Tal objetivo s\u00f3lo puede alcanzarse mediante la convergencia de pol\u00edticas eficaces y una implementaci\u00f3n coordinada y sin\u00e9rgica de las intervenciones. La exhortaci\u00f3n a caminar juntos, en concordia fraterna, debe convertirse en el principio rector que oriente las pol\u00edticas y las inversiones, porque \u00fanicamente a trav\u00e9s de una cooperaci\u00f3n sincera y constante se podr\u00e1 construir una seguridad alimentaria justa y accesible para todos. S\u00f3lo uniendo nuestras manos, podremos construir un futuro digno, en el cual la seguridad alimentaria se reafirme como un derecho y no como un privilegio. Con esta convicci\u00f3n, <strong>quisiera evidenciar que, en la lucha contra el hambre y en el fomento de un desarrollo integral, el papel de la mujer se configura como indispensable, aunque no siempre sea suficientemente apreciado. Las mujeres son las primeras en velar por el pan que falta, en sembrar esperanza en los surcos de la tierra, en amasar el futuro con las manos encallecidas por el esfuerzo. En cada rinc\u00f3n del mundo, la mujer es silenciosa arquitecta de la supervivencia, custodia met\u00f3dica de la creaci\u00f3n. Reconocer y valorar su papel no es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de justicia, es garant\u00eda de una alimentaci\u00f3n m\u00e1s humana y m\u00e1s duradera<\/strong>.<\/p>\n<p><p>7. Excelencias, conociendo la proyecci\u00f3n de este foro internacional, d\u00e9jenme que subraye sin ambages la importancia del multilateralismo frente a nocivas tentaciones que tienden a erigirse como autocr\u00e1ticas en un mundo multipolar y cada vez m\u00e1s interconectado. Se hace, por tanto, m\u00e1s necesario, m\u00e1s necesario que nunca, repensar con audacia las modalidades de la cooperaci\u00f3n internacional. No se trata s\u00f3lo de individuar estrategias o realizar prolijos diagn\u00f3sticos. Lo que los pa\u00edses m\u00e1s pobres aguardan con esperanza es que se oiga sin filtros su voz, que se conozcan realmente sus carencias y se les ofrezca una oportunidad, de modo que se cuente con ellos a la hora de solucionar sus verdaderos problemas, sin imponerles soluciones fabricadas en lejanos despachos, en reuniones dominadas por ideolog\u00edas que ignoran frecuentemente culturas ancestrales, tradiciones religiosas o costumbres muy arraigadas en la sabidur\u00eda de los mayores. Es imperioso construir una visi\u00f3n que haga que cada actor del escenario internacional pueda responder con mayor eficacia y prontitud a las genuinas necesidades de aquellos a quienes estamos llamados a servir mediante nuestro compromiso cotidiano.<\/p>\n<p>8. Hoy en d\u00eda, ya no podemos enga\u00f1arnos pensando que las consecuencias de nuestros fracasos solo afectan a quienes est\u00e1n ocultos a nuestra vista. Los rostros hambrientos de tantas personas que a\u00fan sufren nos desaf\u00edan y nos invitan a reexaminar nuestros estilos de vida, nuestras prioridades y nuestra forma general de vivir en el mundo actual. Por esta misma raz\u00f3n, <strong>quiero llamar la atenci\u00f3n de este foro internacional sobre las multitudes que carecen de acceso al agua potable, los alimentos, la atenci\u00f3n m\u00e9dica esencial, una vivienda digna, la educaci\u00f3n b\u00e1sica o un trabajo digno, para que podamos compartir el dolor de quienes solo se alimentan de desesperaci\u00f3n, l\u00e1grimas y miseria<\/strong>. \u00bfC\u00f3mo no recordar a todos aquellos que est\u00e1n condenados a la muerte y al sufrimiento en Ucrania, Gaza, Hait\u00ed, Afganist\u00e1n, Mal\u00ed, la Rep\u00fablica Centroafricana, Yemen y Sud\u00e1n del Sur, por nombrar solo algunos lugares del planeta donde la pobreza se ha convertido en el pan de cada d\u00eda de tantos de nuestros hermanos y hermanas? La comunidad internacional no puede mirar hacia otro lado. Debemos hacer nuestro su sufrimiento.<\/p>\n<p><p><strong>No podemos aspirar a una vida social m\u00e1s justa si no estamos dispuestos a deshacernos de la apat\u00eda que justifica el hambre como si fuera m\u00fasica de fondo a la que nos hemos acostumbrado, un problema sin soluci\u00f3n o, simplemente, responsabilidad de otros. No podemos exigir a los dem\u00e1s que act\u00faen si nosotros mismos no cumplimos nuestros propios compromisos. Con nuestra omisi\u00f3n, nos convertimos en c\u00f3mplices de la promoci\u00f3n de la injusticia<\/strong>. No podemos esperar un mundo mejor, un futuro brillante y pac\u00edfico, si no estamos dispuestos a compartir lo que nosotros mismos hemos recibido. Solo entonces podremos afirmar, con verdad y valent\u00eda, que nadie se ha quedado atr\u00e1s.<\/p>\n<p>9. Invoco sobre todos los aqu\u00ed reunidos \u2014la FAO y sus funcionarios, que se esfuerzan cada d\u00eda por cumplir con virtud sus responsabilidades y dar ejemplo\u2014 las bendiciones de Dios, que cuida de los pobres, los hambrientos y los desamparados. Que Dios renueve en cada uno de nosotros esa esperanza que no defrauda (cf. Rom 5, 5). Los retos que tenemos ante nosotros son inmensos, pero tambi\u00e9n lo son nuestro potencial y las posibles v\u00edas de acci\u00f3n. El hambre tiene muchos nombres y pesa sobre toda la familia humana. <strong>Todo ser humano tiene hambre no solo de pan, sino tambi\u00e9n de todo lo que le permite madurar y crecer hacia la felicidad para la que todos hemos sido creados. Hay un hambre de fe, esperanza y amor que debe canalizarse en la respuesta integral que estamos llamados a llevar a cabo juntos. Lo que Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos cuando se enfrentaron a una multitud hambrienta sigue siendo un desaf\u00edo clave y apremiante para la comunidad internacional: \u00abDadles vosotros de comer\u00bb<\/strong> (Mc 6, 37). Con la peque\u00f1a contribuci\u00f3n de los disc\u00edpulos, Jes\u00fas realiz\u00f3 un gran milagro. <strong>No os cans\u00e9is, pues, de pedir hoy a Dios el valor y la energ\u00eda para seguir trabajando por una justicia que produzca resultados duraderos y beneficiosos. En vuestros esfuerzos, podr\u00e9is contar siempre con la solidaridad y el compromiso de la Santa Sede y de las instituciones de la Iglesia cat\u00f3lica, que est\u00e1n dispuestas a salir al encuentro y a servir a los m\u00e1s pobres y desfavorecidos en todo el mundo<\/strong>.<\/p>\n<p>Muchas gracias.<\/p>\n<p>Notas:<\/p>\n<p>[1]\u00a0Cfr. Consejo de Seguridad\u00a0<em>, Resoluci\u00f3n 2417, aprobada en la 8267 Sesi\u00f3n,<\/em>\u00a0celebrada el 24 de mayo de 2018. El texto se puede consultar en: <\/p>\n<p><strong><em>Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a trav\u00e9s de <\/em><\/strong><\/p>\n<p>The post <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Roma, 17.11.2025).- Por la ma\u00f1ana del jueves 16 de octubre, el Papa Le\u00f3n XIV visit\u00f3 la sede de la FAO (Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura), cuya sede principal se encuentra en la ciudad de Roma. 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