{"id":5698,"date":"2025-11-17T23:30:43","date_gmt":"2025-11-17T23:30:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/11\/17\/los-paternos-consejos-del-papa-leon-xiv-a-los-que-un-dia-seran-sus-embajadores-en-el-mundo\/"},"modified":"2025-11-18T23:46:35","modified_gmt":"2025-11-18T23:46:35","slug":"los-paternos-consejos-del-papa-leon-xiv-a-los-que-un-dia-seran-sus-embajadores-en-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/11\/17\/los-paternos-consejos-del-papa-leon-xiv-a-los-que-un-dia-seran-sus-embajadores-en-el-mundo\/","title":{"rendered":"Los paternos consejos del Papa Le\u00f3n XIV a los que un d\u00eda ser\u00e1n sus embajadores en el mundo"},"content":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Ciudad del Vaticano, 18.11.2025).- Personal diplom\u00e1tico de la Santa Sede, en su mayor\u00eda sacerdotes con funciones diplom\u00e1ticas, fue recibido en audiencia pontificia el lunes 17 de noviembre en la Sala Clementina del Palacio Apost\u00f3lico. El encuentro ten\u00eda lugar en el contexto de una jornada de oraci\u00f3n y di\u00e1logo organizada y promovida por la Secretar\u00eda de Estado. Muchos de estos sacerdotes que ya trabajan en las diferentes Nunciaturas (embajadas) de la Santa Sede en el mundo, ser\u00e1n los futuros nuncios del Papa. A continuaci\u00f3n la traducci\u00f3n realizada por ZENIT de las palabras del Papa:<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><p>En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu Santo. La paz sea con vosotros.<\/p>\n<p>Su Eminencia, Sus Excelencias,<\/p>\n<p>Queridos Sacerdotes:<\/p>\n<p>Expreso mi gratitud al Cardenal Secretario de Estado por sus amables palabras, as\u00ed como a los Superiores de la Secretar\u00eda de Estado, en particular al Secretario de Representaciones Pontificias y a la llamada Tercera Secci\u00f3n, que con tanta dedicaci\u00f3n organizaron estas jornadas de fraternidad, oraci\u00f3n y di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Vuestra presencia me llena de especial alegr\u00eda, pues por primera vez os recibo a todos juntos. La ocasi\u00f3n es muy significativa: el Jubileo de la Esperanza. Vosotros tambi\u00e9n, como tantos peregrinos, hab\u00e9is venido a Roma, a la Tumba del Ap\u00f3stol Pedro, para reafirmar vuestra fe y renovar las resoluciones que inspiran vuestro ministerio. Cabe destacar que lo hab\u00e9is hecho junto con todo el pueblo de Dios, y <strong>cu\u00e1n importante es reconocer que vuestro servicio es con el pueblo de Dios, no separado de \u00e9l. As\u00ed, venir en peregrinaci\u00f3n es, verdaderamente, un camino de peregrinaci\u00f3n con toda la Iglesia. El A\u00f1o Santo es una oportunidad providencial para que todos redescubramos y profundicemos la belleza de nuestra vocaci\u00f3n, es decir, nuestra llamada com\u00fan a la santidad, que nos compromete diariamente a ser testigos de Cristo, esperanza viva para el mundo<\/strong>.<\/p>\n<p><p>En primer lugar, quisiera darles las gracias porque, como nos recuerda el Ap\u00f3stol (cf. Fil 3,12), no dudaron ante la voz del Maestro, que nos invita a seguirlo, dej\u00e1ndolo todo para llevar la palabra redentora del Evangelio hasta los confines de la tierra. Esta llamada resuena de manera muy especial en ustedes, que han sido elegidos para ejercer el ministerio sacerdotal en las Representaciones Pontificias: un don y un compromiso de estar presentes en todas partes para toda la Iglesia y, en particular, para la solicitud pastoral del Papa, que la preside con caridad.<\/p>\n<p>Ciertamente, <strong>su servicio particular es arduo y, por lo tanto, requiere un coraz\u00f3n ardiente por Dios y abierto a la humanidad; requiere estudio y pericia, abnegaci\u00f3n y valent\u00eda; Crece en la confianza en Jes\u00fas y en la docilidad a la Iglesia, que se expresa en la obediencia a vuestros superiores. En los pa\u00edses donde trabaj\u00e1is, al encontraros con diferentes pueblos y lenguas, no olvid\u00e9is que el primer testimonio que deb\u00e9is dar es el de sacerdotes enamorados de Cristo y dedicados a edificar su Cuerpo. Al servir a las comunidades eclesiales, reflejad el afecto y la cercan\u00eda del Papa por cada una, manteniendo un vivo sentire cum Ecclesia<\/strong>. Pienso especialmente en aquellos de vosotros que os encontr\u00e1is en contextos de dificultad, conflicto y pobreza, donde no faltan momentos de desesperaci\u00f3n. Precisamente en estas luchas, recordad que la Iglesia os sostiene en la oraci\u00f3n: por tanto, fortaleced vuestra identidad sacerdotal sacando fuerzas de los Sacramentos, de la comuni\u00f3n fraterna y de la constante docilidad al Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p><p>Cultivando esas virtudes humanas que se expresan en palabras y acciones cotidianas, construyan relaciones con todos, resistiendo la tentaci\u00f3n de aislarse. <strong>Permanezcan arraigados en el cuerpo eclesial y en la historia de los pueblos: tanto del que provienen como de aquellos a los que son enviados. Cada naci\u00f3n les ofrece sus propias tradiciones para ser conocidas, amadas y respetadas, as\u00ed como el agricultor respeta la tierra y, al cultivarla, cosecha los frutos de su trabajo<\/strong>. Por lo tanto, <strong>no sean hombres distantes, sino disc\u00edpulos apasionados de Cristo, sumergi\u00e9ndose de manera evang\u00e9lica en los contextos en los que viven y trabajan. Los grandes misioneros nos recuerdan, de hecho, que la inculturaci\u00f3n no es una actitud folcl\u00f3rica, porque surge del deseo de consagrarse a la tierra y a las personas a las que servimos<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>El nuevo sentido de pertenencia que experimentan no constituye una alternativa a los contextos sociales y eclesiales que les dieron origen. Por lo tanto, es necesario seguir cultivando, en la medida de lo posible, el v\u00ednculo con su Iglesia particular. Cuando se pierde este sentido de pertenencia, la desmotivaci\u00f3n se instala: nos convertimos en \u00e1rboles sin ra\u00edces<\/strong>. Si, en cambio, el \u00e1rbol contin\u00faa recibiendo sustento, puede incluso ser trasplantado a otro lugar y dar nuevos frutos.<\/p>\n<p><p>En tiempos de dificultad, que a veces experimentamos, nos hace bien reafirmar nuestra motivaci\u00f3n con las palabras, por ejemplo, de San Agust\u00edn: \u00abMi estanque, mi amor\u00bb (Confesiones XIII, 9). Incluso el gran profeta El\u00edas, en cierto momento, sinti\u00f3 que toda su labor hab\u00eda sido en vano. Sin embargo, el Se\u00f1or lo elev\u00f3, mostr\u00e1ndole una meta clara y un camino seguro por el que transitar (cf. 1 Reyes 19,1-18). Queridos amigos, ustedes tambi\u00e9n asciendan cada d\u00eda a su Horeb interior, es decir, al lugar donde el Esp\u00edritu de Dios habla al coraz\u00f3n. <strong>En cada Representaci\u00f3n Pontificia hay una capilla, verdadero centro de su hogar, donde diariamente, junto con el Nuncio Apost\u00f3lico, las religiosas y sus colaboradores, celebran la Eucarist\u00eda, elevando oraciones de alabanza y s\u00faplica al Se\u00f1or. Que la luz del Sagrario disipe las sombras y las angustias, iluminando el camino que recorren<\/strong>. As\u00ed se cumplen las palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas: ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo (cf. Mt 5,13-14). Custodiando este milagro de gracia, sean peregrinos de esperanza, especialmente donde faltan la justicia y la paz.<\/p>\n<p>Espero que estos d\u00edas de fraternidad y oraci\u00f3n revitalicen su vida espiritual y les ayuden a cumplir con fervor la misi\u00f3n que la Iglesia les ha confiado. Saluden a los responsables de misi\u00f3n con quienes colaboran, a quienes conoc\u00ed el pasado junio, y tambi\u00e9n a sus familias. Os encomiendo a todos al cuidado de los santos ap\u00f3stoles Pedro y Pablo, por la intercesi\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda, Madre de la Iglesia, y os imparto cordialmente mi bendici\u00f3n apost\u00f3lica. Gracias.<\/p>\n<p><strong><em>Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a trav\u00e9s de <\/em><\/strong><\/p>\n<p>The post <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Ciudad del Vaticano, 18.11.2025).- Personal diplom\u00e1tico de la Santa Sede, en su mayor\u00eda sacerdotes con funciones diplom\u00e1ticas, fue recibido en audiencia pontificia el lunes 17 de noviembre en la Sala Clementina del Palacio Apost\u00f3lico. 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