{"id":5729,"date":"2025-11-30T23:58:26","date_gmt":"2025-11-30T23:58:26","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/11\/30\/papa-en-turquia-dia-2-la-logica-de-la-pequenez-y-3-retos-de-la-fe-segun-leon-xiv-a-los-catolicos-turcos\/"},"modified":"2025-11-30T23:58:26","modified_gmt":"2025-11-30T23:58:26","slug":"papa-en-turquia-dia-2-la-logica-de-la-pequenez-y-3-retos-de-la-fe-segun-leon-xiv-a-los-catolicos-turcos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2025\/11\/30\/papa-en-turquia-dia-2-la-logica-de-la-pequenez-y-3-retos-de-la-fe-segun-leon-xiv-a-los-catolicos-turcos\/","title":{"rendered":"[Papa en Turqu\u00eda (d\u00eda 2)] La l\u00f3gica de la peque\u00f1ez y 3 retos de la fe seg\u00fan Le\u00f3n XIV a los cat\u00f3licos turcos"},"content":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Estambul, 28.11.2025).- El viernes 28 de noviembre el Papa Le\u00f3n XIV tuvo un encuentro con los obispos, sacerdotes, di\u00e1conos, personas consagradas y operadores pastorales turcos en la catedral del Esp\u00edritu Santo, en Est\u00e1mbul. Ofrecemos a continuaci\u00f3n la traducci\u00f3n al castellano del discurso pronunciado por el Santo Padre.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><p><em>Excelencias Reverend\u00edsimas,<br \nqueridos sacerdotes, religiosas y religiosos,<br \nagentes de pastoral, hermanos y hermanas todos:<\/em><\/p>\n<p>Es una gran alegr\u00eda encontrarme aqu\u00ed en medio de ustedes. Agradezco al Se\u00f1or que me concede, en mi primer viaje apost\u00f3lico, visitar esta \u201ctierra sagrada\u201d que es T\u00fcrkiye, en la cual la historia de Israel encuentra el cristianismo naciente; el Antiguo y el Nuevo Testamento se abrazan, y se escriben las p\u00e1ginas de numerosos Concilios.<\/p>\n<p>La fe que nos une tiene ra\u00edces lejanas. En efecto, obediente a la llamada de Dios, nuestro padre Abraham se pone en camino desde Ur de los caldeos y despu\u00e9s, desde la regi\u00f3n de Jar\u00e1n al sur de la actual T\u00fcrkiye, Abraham parti\u00f3 hacia la Tierra prometida (cf.\u00a0<em>Gn<\/em>\u00a012,1). En la plenitud de los tiempos, despu\u00e9s de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, tambi\u00e9n sus disc\u00edpulos se dirigieron hacia Anatolia y Antioqu\u00eda \u2014donde posteriormente fue obispo san Ignacio\u2014 y fueron llamados \u201ccristianos\u201d por primera vez (cf.\u00a0<em>Hch<\/em>\u00a011,26). Desde esa ciudad, san Pablo inici\u00f3 algunos de sus viajes apost\u00f3licos, fundando muchas comunidades. Y es precisamente en la costa de la pen\u00ednsula de Anatolia, en \u00c9feso, donde, seg\u00fan algunas fuentes antiguas, habr\u00eda residido y fallecido el evangelista Juan, disc\u00edpulo amado del Se\u00f1or (cf. S. Ireneo,\u00a0<em>Contra los herejes<\/em>, III, 3, 4; Eusebio de Cesarea,\u00a0<em>Historia Eclesi\u00e1stica<\/em>\u00a0V, 24, 3).<\/p>\n<p><p>Adem\u00e1s, recordamos con admiraci\u00f3n el gran pasado bizantino, el impulso misionero de la Iglesia de Constantinopla y la difusi\u00f3n del cristianismo en todo el Levante. A\u00fan hoy, en T\u00fcrkiye viven numerosas comunidades cristianas de rito oriental, como armenios, sirios y caldeos, as\u00ed como las de rito latino. El Patriarcado Ecum\u00e9nico sigue siendo un punto de referencia tanto para sus fieles griegos como para los que pertenecen a otras denominaciones ortodoxas.<\/p>\n<p>Queridos hermanos, <strong>tambi\u00e9n ustedes han sido engendrados de la riqueza de esta larga historia. Hoy son ustedes la comunidad llamada a cultivar la semilla de la fe que, desde Abraham, los Ap\u00f3stoles y los Padres de la Iglesia, nos ha sido transmitida. La historia que nos antecede no es simplemente para recordar y despu\u00e9s archivar en un pasado glorioso, mientras observamos resignados c\u00f3mo la Iglesia cat\u00f3lica se ha reducido num\u00e9ricamente. Al contrario, estamos invitados a adoptar la mirada evang\u00e9lica, iluminada por el Esp\u00edritu Santo<\/strong>.<\/p>\n<p><p>Y <strong>cuando miramos con los ojos de Dios, descubrimos que \u00c9l ha escogido el camino de la peque\u00f1ez para descender en medio de nosotros. Este es el estilo del Se\u00f1or que todos estamos llamados a testimoniar<\/strong>; los profetas anunciaron la promesa de Dios acerca de un peque\u00f1o germen que brotar\u00e1 (cf.\u00a0<em>Is<\/em>\u00a011,1), y Jes\u00fas elogia a los peque\u00f1os que conf\u00edan en \u00c9l (cf.\u00a0<em>Mc<\/em>\u00a010,13-16), afirmando que el Reino de Dios no se impone llamando la atenci\u00f3n (cf.\u00a0<em>Lc<\/em>\u00a017,20-21), sino que se desarrolla como la m\u00e1s peque\u00f1a de todas las semillas plantadas en la tierra (cf.\u00a0<em>Mc<\/em>\u00a04,31).<\/p>\n<p><strong>Esta l\u00f3gica de la peque\u00f1ez es la verdadera fuerza de la Iglesia. En efecto, esta fuerza no reside ni en sus recursos ni en sus estructuras, ni los frutos de su misi\u00f3n derivan del consenso num\u00e9rico, de la potencia econ\u00f3mica o de la relevancia social<\/strong>. La Iglesia, al contrario, vive de la luz del Cordero y, reunida en torno a \u00c9l, es impulsada por el poder del Esp\u00edritu Santo en los caminos del mundo. En esta misi\u00f3n, la Iglesia est\u00e1 llamada a confiar constantemente en la promesa del Se\u00f1or: \u00abNo temas, peque\u00f1o Reba\u00f1o, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino\u00bb (<em>Lc<\/em>\u00a012,32). Al respecto, recordemos estas palabras del Papa Francisco: \u00abEn una comunidad cristiana donde los fieles, los sacerdotes, los obispos, no toman este camino de la peque\u00f1ez, no hay futuro, [\u2026] el Reino de Dios brota en lo peque\u00f1o, siempre en lo peque\u00f1o\u00bb (<em>Homil\u00eda en Santa Marta,\u00a0<\/em>3 diciembre 2019).<\/p>\n<p><p><strong>La Iglesia que vive en T\u00fcrkiye es una peque\u00f1a comunidad que, no obstante, permanece fecunda como semilla y levadura del Reino. Por eso, los animo a cultivar una actitud espiritual de esperanza confiada, fundada en la fe y en la uni\u00f3n con Dios. Es necesario, ciertamente, dar testimonio del Evangelio con alegr\u00eda y mirar hacia el futuro con esperanza. Algunos rasgos de esta esperanza ya est\u00e1n presentes, pidamos entonces al Se\u00f1or que los sepamos reconocer y cultivar; otros, quiz\u00e1, tengan que ser expresados por nosotros de manera creativa, perseverando en la fe y en el testimonio<\/strong>.<\/p>\n<p>Entre los signos prometedores m\u00e1s hermosos, me vienen a la mente los muchos j\u00f3venes que tocan a las puertas de la Iglesia cat\u00f3lica, trayendo consigo sus preguntas y sus inquietudes. A tal prop\u00f3sito, los exhorto a continuar con el riguroso trabajo pastoral que llevan a cabo. Del mismo modo, los invito a escuchar y acompa\u00f1ar a los j\u00f3venes y tambi\u00e9n a atender aquellas \u00e1reas en las cuales la Iglesia en T\u00fcrkiye est\u00e1 llamada a trabajar, de modo particular: el di\u00e1logo ecum\u00e9nico e interreligioso, la transmisi\u00f3n de la fe a la poblaci\u00f3n local, y el servicio pastoral a los migrantes y refugiados.<\/p>\n<p><p>Este \u00faltimo aspecto amerita una reflexi\u00f3n. La presencia tan significativa de los migrantes y refugiados en este pa\u00eds, en efecto, supone para la Iglesia el desaf\u00edo de acoger y servir a aquellos que se encuentran entre los m\u00e1s vulnerables. Al mismo tiempo, esta Iglesia est\u00e1 formada por extranjeros y, de hecho, muchos de ustedes \u2014sacerdotes, religiosas, agentes de pastoral\u2014 proceden de otras tierras; esto requiere de su parte un compromiso especial con la inculturaci\u00f3n; <strong>que la lengua, los usos y las costumbres de T\u00fcrkiye se conviertan cada vez m\u00e1s en los suyos. La comunicaci\u00f3n del Evangelio pasa, de hecho, por esta inculturaci\u00f3n<\/strong>.<\/p>\n<p>No quiero olvidar, adem\u00e1s, que en esta tierra se celebraron los primeros ocho concilios ecum\u00e9nicos. Este a\u00f1o se cumple el 1700 aniversario del Primer Concilio de Nicea, \u00abcimiento en el camino de la Iglesia y de la humanidad entera\u00bb (Francisco,\u00a0<em>Discurso a la Comisi\u00f3n Teol\u00f3gica Internacional<\/em>, 28 noviembre 2024), un acontecimiento siempre actual que nos plantea algunos retos que me gustar\u00eda mencionar.<\/p>\n<p><p>I<\/p>\n<p>El primero se trata de la <strong>importancia de\u00a0<em>acoger la esencia de la fe y del ser cristianos<\/em>. En torno al S\u00edmbolo de la fe, la Iglesia de Nicea encontr\u00f3 la unidad<\/strong> (cf.\u00a0<em>Spes non confundit.<\/em>\u00a0<em>Bula de convocaci\u00f3n del Jubileo Ordinario del A\u00f1o 2025<\/em>, n. 17).\u00a0Por lo tanto, <strong>no se trata s\u00f3lo de una f\u00f3rmula doctrinal, sino de la invitaci\u00f3n a buscar siempre, incluso dentro de las distintas percepciones, espiritualidades y culturas, la unidad y la esencialidad de la fe cristiana entorno a la centralidad de Cristo y a la Tradici\u00f3n de la Iglesia. Nicea nos invita, a\u00fan hoy, a reflexionar sobre esto: \u00bfqui\u00e9n es Jes\u00fas para nosotros?, \u00bfqu\u00e9 significa, en su n\u00facleo esencial, ser cristianos? El S\u00edmbolo de la fe, profesado de modo un\u00e1nime y com\u00fan, se vuelve de esta manera criterio para discernir, br\u00fajula orientadora, eje sobre el cual deben girar nuestro creer y nuestro actuar<\/strong>. A prop\u00f3sito del nexo entre la fe y las obras, quiero agradecer a las organizaciones internacionales, de modo especial a\u00a0<em>Caritas Internationalis<\/em>\u00a0y a\u00a0<em>Kirche in Not<\/em>, por el apoyo a las actividades caritativas de la Iglesia y, sobre todo, por la ayuda prestada a las v\u00edctimas del terremoto de 2023.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p>El segundo desaf\u00edo consiste en la <strong>urgencia de\u00a0<em>redescubrir en Cristo el rostro de Dios Padre<\/em>. Nicea afirma la divinidad de Jes\u00fas y su igualdad con el Padre. En Jes\u00fas, nosotros encontramos el verdadero rostro de Dios y su palabra acerca de la humanidad y de la historia. Esta verdad pone constantemente en crisis nuestras representaciones de Dios cuando no corresponden a lo que Jes\u00fas nos ha revelado y nos invita a un constante discernimiento cr\u00edtico sobre las formas de nuestra fe, de nuestra oraci\u00f3n, de nuestra vida pastoral y, en general, de nuestra espiritualidad<\/strong>. <strong>Hay<\/strong>, sin embargo, <strong>otro desaf\u00edo, que definir\u00eda como un \u201cregreso del arrianismo\u201d, presente en la cultura actual y a veces hasta en los propios creyentes, cuando se ve a Jes\u00fas con admiraci\u00f3n humana, incluso a\u00fan con esp\u00edritu religioso, pero sin considerarlo realmente como el Dios vivo y verdadero presente entre nosotros. Su ser Dios, Se\u00f1or de la historia, viene de esta manera oscurecido y nos limitamos a considerarlo un personaje hist\u00f3rico, un maestro sabio, un profeta que ha luchado por la justicia, pero nada m\u00e1s. Nicea nos lo recuerda: Cristo Jes\u00fas no es un personaje del pasado, es el Hijo de Dios presente entre nosotros que gu\u00eda la historia hacia el futuro que Dios nos ha prometido<\/strong>.<\/p>\n<p><p>III<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, el tercer desaf\u00edo,\u00a0<strong><em>la mediaci\u00f3n de la fe y el desarrollo de la doctrina<\/em>. En un contexto cultural completo, el S\u00edmbolo de Nicea logr\u00f3 mediar la esencia de la fe a trav\u00e9s de las categor\u00edas culturales y filos\u00f3ficas de la \u00e9poca. No obstante, pocos decenios despu\u00e9s, en el primer Concilio de Constantinopla, vemos que se profundiz\u00f3 y ampli\u00f3, y precisamente gracias a esa profundizaci\u00f3n de la doctrina se lleg\u00f3 a una nueva f\u00f3rmula: el S\u00edmbolo Niceno-Constantinopolitano, que com\u00fanmente profesamos en nuestras celebraciones dominicales<\/strong>.<\/p>\n<p>En esto aprendemos una gran lecci\u00f3n. <strong>Siempre es necesario mediar la fe cristiana en los lenguajes y categor\u00edas del contexto en el que vivimos, como lo hicieron los Padres en Nicea y en los otros concilios. Al mismo tiempo, debemos distinguir el n\u00facleo de la fe de las f\u00f3rmulas y formas hist\u00f3ricas que lo expresan, las cuales siempre son parciales y provisorias, y pueden cambiar a medida que profundizamos en la doctrina<\/strong>.<\/p>\n<p>Recordemos que el nuevo Doctor de la Iglesia, san John Henry Newman, insiste en el desarrollo de la doctrina cristiana, porque no es una idea abstracta y est\u00e1tica, sino que refleja el misterio mismo de Cristo. Se trata, por tanto, del desarrollo interno de un organismo vivo, que saca a la luz y explica mejor el n\u00facleo fundamental de la fe.<\/p>\n<p><p>Queridos hermanos, antes de saludarlos, quisiera recordarles la figura, para ustedes tan querida, de san Juan XXIII, que ha amado y servido a este pueblo, afirmando: \u201cMe gusta repetir lo que siento en el coraz\u00f3n: Yo amo a los turcos, aprecio las cualidades naturales de este pueblo\u201d (cf.\u00a0<em>Diario del alma<\/em>, 234). Y observando desde la ventana de la casa de los jesuitas a los pescadores del B\u00f3sforo, trabajando entre las barcas y las redes, escribi\u00f3: \u00abEl espect\u00e1culo me emociona. La otra noche, hacia la una, llov\u00eda a c\u00e1ntaros, pero los pescadores estaban all\u00ed, imp\u00e1vidos en su ruda tarea [\u2026] Imitar a los pescadores del B\u00f3sforo, trabajar d\u00eda y noche con las l\u00e1mparas encendidas, cada uno en su propia barca, a las \u00f3rdenes de los jefes espirituales: ese es nuestro grave y santo deber\u00bb (<em>Diario del alma<\/em>, 235).<\/p>\n<p>Deseo que sean animados por esta pasi\u00f3n, que conserven la alegr\u00eda de la fe, trabajando como pescadores intr\u00e9pidos en la barca del Se\u00f1or. Que Mar\u00eda Sant\u00edsima, la\u00a0<em>Theotokos<\/em>, interceda por ustedes y los cuide. Gracias.<\/p>\n<p><strong><em>Gracias por leer nuestros contenidos. 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