{"id":6936,"date":"2026-07-03T21:09:59","date_gmt":"2026-07-03T21:09:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2026\/07\/03\/algunas-reflexiones-sobre-los-principios-fundacionales-de-usa-el-discurso-de-leon-xiv-al-recibir-la-medalla-de-la-libertad\/"},"modified":"2026-07-03T21:12:43","modified_gmt":"2026-07-03T21:12:43","slug":"algunas-reflexiones-sobre-los-principios-fundacionales-de-usa-el-discurso-de-leon-xiv-al-recibir-la-medalla-de-la-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2026\/07\/03\/algunas-reflexiones-sobre-los-principios-fundacionales-de-usa-el-discurso-de-leon-xiv-al-recibir-la-medalla-de-la-libertad\/","title":{"rendered":"Algunas reflexiones sobre los principios fundacionales de USA: el discurso de Le\u00f3n XIV al recibir la Medalla de la Libertad"},"content":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Ciudad del Vaticano, 03.07.2026).- El viernes 3 de julio el Papa Le\u00f3n XIV acept\u00f3 p\u00fablicamente desde el Vaticano la Medalla de la Libertad otorgada por el National Constitution Center de Filadelfia y pronunci\u00f3 un discurso transmitido en vivo en los Estados Unidos. La medalla ya hab\u00eda sido entregada de forma privada en abril de 2026 cuando una delegaci\u00f3n del Centro Nacional de la Constituci\u00f3n viaj\u00f3 a la Santa Sede para dar el reconocimiento en virtud de defensa y promoci\u00f3n de las libertades de conciencia, expresi\u00f3n y religiosa que Le\u00f3n XIV ha realizado y que son tambi\u00e9n derechos que acompa\u00f1an el origen y desarrollo de los Estados Unidos, como lo refleja la Primera Enmienda de la Constituci\u00f3n de Estados Unidos. Ofrecemos a continuaci\u00f3n la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol del discurso del Santo Padre:<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><p>Queridos amigos,<\/p>\n<p>me honra aceptar la Medalla de la Libertad del National Constitution Center en este a\u00f1o que marca el 250 aniversario de la fundaci\u00f3n de los Estados Unidos de Am\u00e9rica con la firma de la Declaraci\u00f3n de Independencia el 4 de julio de 1776. En v\u00edsperas de este memorable acontecimiento, ofrezco un cordial saludo a todos los reunidos en el National Constitution Center de Filadelfia. <strong>Como hijo de este gran pa\u00eds, fundado por hombres y mujeres valientes que so\u00f1aron con la libertad y con una vida mejor para s\u00ed mismos y para sus hijos, me uno a ustedes al pedir las bendiciones de Dios sobre el futuro de Am\u00e9rica, para que los elevados ideales consagrados al inicio de la Declaraci\u00f3n de Independencia contin\u00faen guiando el florecimiento de la naci\u00f3n en unidad, justicia y paz<\/strong>.<\/p>\n<p>Desde nuestra juventud, la mayor\u00eda de nosotros ha admirado la elocuencia de aquellas palabras, con su resonante apelaci\u00f3n a la ley de la naturaleza y al Dios de la naturaleza como fundamento de su afirmaci\u00f3n de que <strong>todos los hombres y mujeres son creados iguales y dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre ellos el derecho a la vida, a la libertad y a la b\u00fasqueda de la felicidad<\/strong>. Aunque formulada en el lenguaje de la Ilustraci\u00f3n, <strong>esa afirmaci\u00f3n est\u00e1 en \u00faltima instancia enraizada en una comprensi\u00f3n de la persona humana inspirada en la gran visi\u00f3n b\u00edblica del hombre y la mujer creados a imagen divina. Es precisamente aqu\u00ed donde descubrimos el fundamento de la dignidad humana; una dignidad que precede a la constituci\u00f3n de cualquier Estado y cuya custodia constituye su propio fin<\/strong>.<\/p>\n<p><p>En estos doscientos cincuenta a\u00f1os transcurridos, para tantos pueblos a lo largo del mundo, fue la firme determinaci\u00f3n de alcanzar la noble visi\u00f3n de los fundadores de la naci\u00f3n lo que hizo de Am\u00e9rica sin\u00f3nimo de libertad, al abrir el pa\u00eds sus puertas a sucesivas oleadas de inmigrantes, permiti\u00e9ndoles a ellos y a sus hijos desempe\u00f1ar su papel en la configuraci\u00f3n del futuro de la naci\u00f3n. Fue ese mismo amor a la libertad el que inspir\u00f3 a los Estados Unidos, en las horas m\u00e1s oscuras del siglo pasado, en el tiempo de las dos guerras mundiales, a mirar m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismos y, con gran sacrificio, a defender la causa de la libertad m\u00e1s all\u00e1 de sus propias fronteras.<\/p>\n<p>Sin embargo, como todo americano sabe, el camino hacia la construcci\u00f3n de una sociedad que encarnara esos elevados ideales de libertad y justicia para todos no fue siempre f\u00e1cil y, en muchos aspectos, sigue siendo una obra en curso. De hecho, el esfuerzo por realizar esta visi\u00f3n es uno que debe ser emprendido de nuevo en cada generaci\u00f3n y ante desaf\u00edos siempre nuevos. Hoy, <strong>al mirar hacia el futuro, este hist\u00f3rico aniversario nos brinda la oportunidad de reflexionar una vez m\u00e1s sobre los principios fundacionales de la naci\u00f3n, con la esperanza de que Am\u00e9rica permanezca siempre fiel al sue\u00f1o que le ha valido el t\u00edtulo de tierra de los libres y hogar de los valientes<\/strong>.<\/p>\n<p><p><strong>El primer derecho consagrado por los fundadores de la naci\u00f3n fue el derecho a la vida, pues nadie privado de la vida puede gozar de la libertad ni buscar la felicidad. La vitalidad de un pa\u00eds est\u00e1 profundamente ligada al valor que otorga a la vida humana en toda forma y condici\u00f3n, reconociendo la dignidad conferida a cada persona humana en virtud de su propia existencia<\/strong>. El valor intr\u00ednseco de toda vida humana ha llevado a los corazones nobles de generaciones a alabar las maravillosas obras del Creador (cf. Sal 139,14) y a detenerse con reverencia ante un don tan precioso. <strong>Es precisamente esta reverencia la que debemos continuar cultivando, una reverencia que mueve los corazones de los individuos e inspira leyes que reconocen y salvaguardan este don desde el momento de la concepci\u00f3n hasta la muerte natural. La reverencia nos ayudar\u00e1 tambi\u00e9n a descubrir que somos guardianes y administradores de quienes est\u00e1n confiados a nuestro cuidado. A este respecto, la grandeza moral de una naci\u00f3n se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de apoyar, proteger y valorar la vida de todos, especialmente la de los m\u00e1s vulnerables y la de aquellos cuyo valor es cuestionado<\/strong>.<\/p>\n<p><p><strong>Tras el derecho a la vida, la libertad fue y sigue siendo preeminente entre los principios venerados por los hombres y mujeres que han buscado dentro de las fronteras de esta naci\u00f3n un nuevo comienzo<\/strong>, equipar\u00e1ndola a menudo con una esperanza antes inimaginable. <strong>Aunque con frecuencia se entiende como la capacidad de actuar como uno desea, la libertad aut\u00e9ntica es mucho m\u00e1s profunda. Se funda en la capacidad de la persona humana de conocer la verdad y adherirse a lo que es bueno, incluso a gran costo, un sacrificio bien conocido por muchos que han trabajado para dar forma a este pa\u00eds<\/strong>. El deseo de verdad y de libertad, as\u00ed como la propia b\u00fasqueda de la felicidad, contin\u00faa inspirando a personas de todas las generaciones a plantearse preguntas fundamentales sobre el sentido de la vida, nuestro fin \u00faltimo y, en definitiva, sobre Dios; y es propio de los corazones magn\u00e1nimos esforzarse por responder a estas preguntas con sinceridad. Estas respuestas determinan inevitablemente la direcci\u00f3n que buscamos dar a nuestras vidas, y <strong>Am\u00e9rica ha defendido durante mucho tiempo la libertad religiosa necesaria para seguir responsablemente los dictados de la conciencia a este respecto, libres del miedo y la coacci\u00f3n, tal como est\u00e1 consagrada en la Primera Enmienda a la Constituci\u00f3n de los Estados Unidos<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>Es esta libertad la que considera sagrada la esfera interior de la persona, donde se forman las convicciones y donde la conciencia puede guiar las decisiones tomadas en la intimidad del coraz\u00f3n humano. Esta misma libertad garantiza tambi\u00e9n el derecho de toda persona a rendir culto seg\u00fan su propia creencia, y de los individuos, comunidades y asociaciones a dar expresi\u00f3n p\u00fablica a su fe<\/strong>. De hecho, la libertad religiosa dio origen a la tradici\u00f3n americana de favorecer el di\u00e1logo interconfesional y la cooperaci\u00f3n interreligiosa en la promoci\u00f3n del bien p\u00fablico y en el enriquecimiento de los debates sobre las grandes cuestiones morales y \u00e9ticas que han afrontado a la naci\u00f3n y configurado el curso de su historia. <strong>Es mi esperanza que esta tradici\u00f3n contin\u00fae dando fruto en un discurso p\u00fablico marcado por la moderaci\u00f3n, el respeto a las opiniones ajenas y un esfuerzo continuo por encontrar puntos en com\u00fan en la promoci\u00f3n de la causa de la paz y la reconciliaci\u00f3n, dentro y fuera del pa\u00eds<\/strong>.<\/p>\n<p><p>Los antepasados de este pa\u00eds, hombres y mujeres de diversos or\u00edgenes, religiones y lenguas, fueron capaces de encontrar ese terreno com\u00fan y la fuerza necesaria para perseguir un futuro mejor. <strong>Los principios que inspiraron a los fundadores de Am\u00e9rica, enraizados como est\u00e1n en la verdad sobre la persona humana, los unieron en una sola causa, un sue\u00f1o com\u00fan. La unidad prest\u00f3 fuerza a ese sue\u00f1o, dando origen, bajo Dios, a los Estados Unidos de Am\u00e9rica. <em>E pluribus unum<\/em> \u2014 de muchos, uno. Para que una naci\u00f3n florezca, debe estar verdaderamente unida; unida no por metas vinculadas a empe\u00f1os moment\u00e1neos, sino por ideales que no se desvanecen con el paso del tiempo<\/strong>. Que los principios sobre los que hemos reflexionado hoy \u2014una dignidad humana compartida, la igualdad y los derechos enunciados en la Declaraci\u00f3n de Independencia\u2014 sean siempre fuente de esa unidad y luz orientadora para el momento presente y para los a\u00f1os venideros.<\/p>\n<p>Al aceptar este galard\u00f3n, ruego, pues, para que este 250 aniversario de la fundaci\u00f3n de esta gran naci\u00f3n sea la ocasi\u00f3n de un solemne renovado compromiso con esos ideales que han hecho de Am\u00e9rica un pa\u00eds que valora la paz y la prosperidad, un pa\u00eds caracterizado por la generosidad y la nobleza de coraz\u00f3n. Encomiendo a todos ustedes, as\u00ed como el futuro de la Naci\u00f3n, a Aquel que es \u00c9l mismo la fuente de la verdadera libertad y de la paz duradera, Aquel cuyo nombre mismo es Paz.<\/p>\n<p><p>\u00a1Que Dios bendiga a Am\u00e9rica! \u00a1Gracias!<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n del original en lengua italiana realizado por el director editorial de ZENIT.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Gracias por leer nuestros contenidos. Si deseas recibir el mail diario con las noticias de ZENIT puedes suscribirte gratuitamente a trav\u00e9s de <\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>The post <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Ciudad del Vaticano, 03.07.2026).- El viernes 3 de julio el Papa Le\u00f3n XIV acept\u00f3 p\u00fablicamente desde el Vaticano la Medalla de la Libertad otorgada por el National Constitution Center de Filadelfia y pronunci\u00f3 un discurso transmitido en vivo en los Estados Unidos. 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