{"id":7380,"date":"2026-09-20T15:19:41","date_gmt":"2026-09-20T15:19:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2026\/09\/20\/en-que-consiste-el-arte-de-la-verificacion-pastoral-leon-xiv-lo-explica-y-tambien-el-tipo-de-sacerdote-y-seminarista-que-necesita-roma\/"},"modified":"2026-09-21T16:14:46","modified_gmt":"2026-09-21T16:14:46","slug":"en-que-consiste-el-arte-de-la-verificacion-pastoral-leon-xiv-lo-explica-y-tambien-el-tipo-de-sacerdote-y-seminarista-que-necesita-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.catolicosporlafe.com\/wp\/2026\/09\/20\/en-que-consiste-el-arte-de-la-verificacion-pastoral-leon-xiv-lo-explica-y-tambien-el-tipo-de-sacerdote-y-seminarista-que-necesita-roma\/","title":{"rendered":"\u00bfEn qu\u00e9 consiste el arte de la \u201cverificaci\u00f3n pastoral\u201d? Le\u00f3n XIV lo explica y tambi\u00e9n el tipo de sacerdote (y seminarista) que necesita Roma"},"content":{"rendered":"<p>(ZENIT Noticias \/ Roma, 20.09.2026).- Por la tarde viernes 18 de septiembre, el Papa Le\u00f3n XIV, obispo de Roma, presidio la Asamblea de la Di\u00f3cesis de Roma en la catedral de San Juan de Letr\u00e1n. A partir del pasaje evang\u00e9lico del encuentro entre Mar\u00eda Magdalena y Jes\u00fas resucitado, el Papa desarroll\u00f3 una nueva dimensi\u00f3n de los programas pastorales: la verificaci\u00f3n. Posteriormente tambi\u00e9n profundiz\u00f3 en el tipo de sacerdote que necesita Roma. Ofrecemos a continuaci\u00f3n la traducci\u00f3n al castellano realiza por ZENIT:<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p><strong>Queridos hermanos y hermanas,<\/strong><\/p>\n<p><p>quisiera retomar con ustedes la ma\u00f1ana de Pascua, un jard\u00edn, un sepulcro vac\u00edo. Mar\u00eda Magdalena est\u00e1 all\u00ed, al alba, cuando todav\u00eda es de noche, y la oscuridad en que se encuentra no es solo la de la noche que no ha terminado. Es la oscuridad de quien ha perdido a alguien, de quien busca y no encuentra, de quien se inclina y llora. El Evangelio, sin embargo, no la deja en ese llanto. Se le acerca un hombre, al que ella confunde con el guardi\u00e1n del jard\u00edn, y le dirige dos preguntas: <strong>\u00ab\u00bfPor qu\u00e9 lloras? \u00bfA qui\u00e9n buscas?\u00bb<\/strong> (Jn 20,15).<\/p>\n<p>E<strong>stas dos preguntas, querid\u00edsimos, quisiera que inspiraran el pr\u00f3ximo camino de la Di\u00f3cesis de Roma. <\/strong>Creo, en efecto, que podemos sentirlas dirigidas hoy a nuestra Iglesia y a toda la ciudad: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 lloras? \u00bfA qui\u00e9n buscas?\u00bb. <strong>Conciernen a la b\u00fasqueda ansiosa de esperanza que percib\u00eds en las parroquias, en los encuentros y en los ambientes de vida, cuando os hab\u00e9is puesto a escuchar unos a otros y a la gente<\/strong>. Mar\u00eda Magdalena est\u00e1 despierta antes del alba y ya ha corrido al sepulcro, porque en ella hay vida, hay espera. As\u00ed tambi\u00e9n, <strong>en Roma son muchas las personas que vuelven a empezar cada ma\u00f1ana, pero tambi\u00e9n comunidades parroquiales, asociaciones, movimientos, grupos y realidades eclesiales que trabajan con generosidad en la evangelizaci\u00f3n, en la caridad, en el servicio a la oraci\u00f3n lit\u00fargica. Por supuesto, junto a esta riqueza han reconocido con honestidad algunas dificultades. Es el desconcierto de quien ya no logra encontrar d\u00f3nde se encuentra con el Se\u00f1or. Una experiencia que compartimos con muchos hermanos y hermanas, pero que tambi\u00e9n nosotros llegamos a vivir. A veces se multiplican las propuestas, las actividades, los encuentros y se pierde el centro, el sentido evang\u00e9lico de lo que se hace<\/strong>.<\/p>\n<p><p>Y entonces, <strong>en el Evangelio, una sola palabra hace girar a la Magdalena: su nombre, \u00ab\u00a1Mar\u00eda!\u00bb<\/strong> (Jn 20,16). <strong>As\u00ed es como se encuentra a Jesucristo: sinti\u00e9ndose llamar por su nombre por \u00c9l, de los muchos modos en que esto puede suceder. Es desde aqu\u00ed donde debe arrancar toda acci\u00f3n pastoral: no tanto pregunt\u00e1ndose \u00abqu\u00e9\u00bb hacer, sino m\u00e1s bien \u00aba qui\u00e9n\u00bb y \u00abc\u00f3mo\u00bb encontrar<\/strong>. En nuestras comunidades se puede permanecer an\u00f3nimo, invisible e incomprendido, o bien ser visto, conocido y llamado por su nombre. Y <strong>quien encuentra verdaderamente a Cristo, como Mar\u00eda Magdalena, siente llenarse el coraz\u00f3n y entonces no puede quedarse quieto, corre y va a anunciar<\/strong>. \u00abHe visto al Se\u00f1or\u00bb (v. 18), dice la mujer a los disc\u00edpulos. No un recuerdo, no un hecho privado, sino una alegr\u00eda profunda que genera comunidad.<\/p>\n<p>Por eso, hermanos y hermanas, <strong>no les entrego hoy un nuevo programa pastoral. No partimos de cero, y nada de lo que hemos vivido debe ser archivado. El trabajo sobre las \u00abenfermedades espirituales\u00bb nos ha ense\u00f1ado a reconocer lo que, en nuestra vida eclesial, pide ser curado, corregido o convertido<\/strong>. El Camino Sinodal nos ha ense\u00f1ado c\u00f3mo escuchar y discernir juntos, corresponsables de la \u00fanica misi\u00f3n. <strong>Deseo proponerles en cambio desarrollar una tercera dimensi\u00f3n: la de la verificaci\u00f3n pastoral<\/strong>.<\/p>\n<p><p><strong>Verificar, a la luz del Esp\u00edritu Santo, significa detenerse, releer lo que ha sucedido, reconocer lo que ha dado fruto, comprender lo que no ha funcionado y buscar juntos sus razones. Significa, en una palabra, hacer verdad<\/strong>. Los invito a realizar esta verificaci\u00f3n implicando a toda la comunidad y, en la medida de lo posible, escuchando tambi\u00e9n a personas que no la frecuentan y ven las cosas, por as\u00ed decir, \u00abdesde fuera\u00bb.<\/p>\n<p>Para ejercitarse en la verificaci\u00f3n pastoral les se\u00f1alo algunas atenciones, que distingo pero que forman un \u00fanico dinamismo.<\/p>\n<p>I<\/p>\n<p><strong>La primera atenci\u00f3n: encontrar a Cristo y hacer que otros lo encuentren. La Iglesia no existe para s\u00ed misma, sino para conducir a cada persona al encuentro con el Se\u00f1or; y entonces no basta preguntarse si una actividad est\u00e1 bien organizada, si tiene participaci\u00f3n, si lleva muchos a\u00f1os en marcha; hay que preguntarse si conduce realmente a Cristo, si hace que el Evangelio se encuentre con la vida concreta de las personas<\/strong>.<\/p>\n<p>II<\/p>\n<p><strong>La segunda atenci\u00f3n: generar comunidad. De la Pascua de Cristo nacen comunidades nuevas, libres, reconciliadas<\/strong>. Tengamos el coraje de cuidar lo esencial, para dejar espacio a relaciones verdaderas, dentro de las cuales las personas se sientan parte de un pueblo: se sientan acogidas, acompa\u00f1adas, valoradas, corresponsables. A los j\u00f3venes compromet\u00e1monos a ofrecerles tiempo y escucha, dentro y m\u00e1s all\u00e1 de las iniciativas.<\/p>\n<p><p>III<\/p>\n<p><strong>La tercera atenci\u00f3n: habitar y servir la ciudad<\/strong>. Roma no es el tel\u00f3n de fondo indiferente de nuestras comunidades: es el lugar de nuestra misi\u00f3n. La comunidad generada por el Resucitado no puede permanecer cerrada en s\u00ed misma, sino que comparte las esperanzas, las fragilidades y las preguntas de las personas; y aprende a reconocer, en lo que sucede en los distintos ambientes de la ciudad, las preguntas a las que el Evangelio puede responder, si es nuevamente acogido.<\/p>\n<p>IV<\/p>\n<p>A estas tres atenciones de verificaci\u00f3n se a\u00f1ade una cuarta, que las atraviesa todas: <strong>la formaci\u00f3n del Pueblo de Dios. \u00bfNuestras actividades hacen crecer en la fe? \u00bfForman disc\u00edpulos misioneros? \u00bfAyudan a madurar responsabilidades eclesiales? \u00bfGeneran una fe adulta, capaz de traducirse en opciones concretas de vida y de servicio?<\/strong><\/p>\n<p><strong>El coraz\u00f3n del m\u00e9todo que les propongo es<\/strong>, sin embargo, <strong>una pregunta sencill\u00edsima: \u00ab\u00bfpor qu\u00e9?\u00bb. Se trata de detenerse juntos y preguntarse, por cada cosa que se hace: \u00bfpor qu\u00e9 la hacemos? \u00bfQu\u00e9 intenci\u00f3n evang\u00e9lica nos mueve, a qu\u00e9 necesidad real pretendemos responder, en qu\u00e9 medida esta elecci\u00f3n corresponde a la misi\u00f3n de la Iglesia? Y luego, el segundo paso: \u00bfpor qu\u00e9 obtenemos estos resultados y no otros? \u00bfPor qu\u00e9 algunas iniciativas generan caminos y otras permanecen aisladas? \u00bfPor qu\u00e9 algunas personas participan y otras se quedan en los m\u00e1rgenes? Del encuentro entre las razones de nuestras elecciones y las razones de sus efectos nace un discernimiento aut\u00e9ntico, que permite reconocer lo que hay que mantener, valorizar, corregir, abandonar o emprender.<\/strong><\/p>\n<p><p>Para que todo esto no quede en un buen prop\u00f3sito, el camino tendr\u00e1 su propio \u00abritmo\u00bb, y agradezco al Cardenal Vicario y a los dem\u00e1s colaboradores haber preparado unas etapas que les ser\u00e1n presentadas.<\/p>\n<p><strong>Les pido, pues, que se den el tiempo de caminar juntos \u2014no un a\u00f1o, sino un camino\u2014, para que sea un verdadero discernimiento y no una iniciativa que se a\u00f1ade a las dem\u00e1s. El Obispo no les pide programar nuevas actividades: les propone un m\u00e9todo com\u00fan de escucha, discernimiento, verificaci\u00f3n y conversi\u00f3n. Los contenidos y las prioridades quedan confiados a la responsabilidad de sus comunidades, en los cinco \u00e1mbitos que son la catequesis y la iniciaci\u00f3n cristiana, los j\u00f3venes, la familia, la caridad y las vocaciones, porque el objetivo es compartir un estilo pastoral, no uniformar las experiencias<\/strong>. Y en esto las Prefecturas est\u00e1n llamadas a convertirse cada vez m\u00e1s en lugares de encuentro, de confrontaci\u00f3n y de elaboraci\u00f3n pastoral compartida.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas, es verdad: <strong>un m\u00e9todo, por s\u00ed solo, nunca ha convertido a nadie<\/strong>. Para que lo que les he propuesto no quede abstracto, les recuerdo tambi\u00e9n un rostro. He aprobado con alegr\u00eda la decisi\u00f3n de dar los pasos necesarios para que se inicie la investigaci\u00f3n diocesana sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad de don Luigi Di Liegro, presb\u00edtero de esta Iglesia, muerto el 12 de octubre de 1997. El don que \u00e9l ofrece a nuestro camino no reside principalmente en las obras que realiz\u00f3: don Luigi, antes de construir cualquier cosa, quiso \u00abver\u00bb. En 1969 encarg\u00f3 una investigaci\u00f3n sobre la religiosidad de los romanos, porque hab\u00eda aprendido que no hay encarnaci\u00f3n del mensaje sin escucha de la realidad. En su \u00faltima intervenci\u00f3n, pocas semanas antes de morir, don Luigi dijo a sus colaboradores: <strong>\u00abEl discernimiento es esta pregunta: Se\u00f1or, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p><p>Querid\u00edsimos, <strong>esto hace pensar en la pregunta de Mar\u00eda Magdalena junto al sepulcro de Jes\u00fas. Es la pregunta con la que hoy volvemos a empezar. \u00bfQu\u00e9 signos del Reino y qu\u00e9 llamadas del Esp\u00edritu Santo emergen hoy de la vida de Roma, y qu\u00e9 forma de Iglesia es necesario asumir para reconocerlos y servirlos?<\/strong> Custodiar en nosotros esta pregunta nos ayudar\u00e1 a ser Iglesia solidaria con el destino de esta ciudad, en contacto con sus heridas, sus esperanzas y sus transformaciones.<\/p>\n<p>Quisiera decirles ahora una palabra sobre el ministerio ordenado en Roma. Pero antes deseo decir \u00abgracias\u00bb, y no por formalidad. Gracias al Cardenal Vicario, a los Obispos auxiliares, a los Prefectos y a cuantos prestan servicio en las oficinas del Vicariato. Gracias a los P\u00e1rrocos y a los Vicarios parroquiales; a los sacerdotes ancianos y enfermos, a los Capellanes de los hospitales, las c\u00e1rceles, las escuelas y las universidades; a los sacerdotes venidos de otras Iglesias y de otros pa\u00edses, que sirven en esta ciudad como si fuera la suya. Gracias a los Di\u00e1conos permanentes y a sus familias. Gracias a los religiosos y a las religiosas; a quienes en el silencio sostienen a Roma con la intercesi\u00f3n; y a quienes la encuentran cada d\u00eda en las escuelas, los hospitales, las casas de acogida, las periferias. Gracias a los catequistas, los educadores, los agentes de caridad. Lo sabemos: el bien no hace ruido, lo conoce el Se\u00f1or, y hoy deseo reconocerlo tambi\u00e9n yo. \u00a1Gracias!<\/p>\n<p><strong>S\u00e9 tambi\u00e9n que el servicio pastoral, hoy, es m\u00e1s fatigoso que ayer. Los exhorto a no cargar solos con las fatigas. Y les digo con claridad que el arte de la verificaci\u00f3n pastoral no les pide hacer m\u00e1s: les da, al contrario, el permiso de hacer menos y mejor. Si la verificaci\u00f3n pastoral se convirtiera en una carga adicional sobre sus hombros, habr\u00edamos traicionado su sentido<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>[El rostro de los sacerdotes y seminaristas que necesita Roma]<\/strong><\/p>\n<p><p>Quisiera entonces ofrecerles algunas consideraciones sobre el rostro de los presb\u00edteros que Roma necesita. <strong>El sacerdote deber\u00eda ser un hombre que escucha antes de responder, que discierne antes de decidir. Una persona que permanece ante el Se\u00f1or, porque no puede conducir a otros a un encuentro que \u00e9l mismo no est\u00e1 viviendo. La pregunta del \u00ab\u00bfpor qu\u00e9?\u00bb es ante todo una pregunta personal suya: \u00bfpor qu\u00e9 soy sacerdote? \u00bfCorresponde todav\u00eda mi jornada al motivo por el que el Se\u00f1or me llam\u00f3 por mi nombre? El sacerdote no concentra en s\u00ed mismo toda responsabilidad. Reconoce los carismas, forma las conciencias, hace posible la corresponsabilidad de los laicos: no por falta de fuerzas, sino por fidelidad a la naturaleza de la Iglesia. Una comunidad en la que todo depende del p\u00e1rroco es una comunidad fr\u00e1gil, y presidir no significa hacerlo todo. Significa generar comuni\u00f3n, valorizar las energ\u00edas de los dem\u00e1s, conectar personas y realidades, custodiar la unidad. El sacerdote, finalmente, se inserta y desea pertenecer a una comunidad capaz de leer su barrio, de compartir sus heridas y sus esperanzas, responsable de la vida de todos, tambi\u00e9n de quienes no cruzan el umbral de la iglesia. Esta es la forma que la caridad asume en la presidencia pastoral, y es lo que impide a una parroquia replegarse en la autoconservaci\u00f3n.<\/strong><\/p>\n<p>Nadie est\u00e1 llamado a vivir todo esto solo. <strong>El presbiterio no es la suma de sacerdotes que se encuentran por necesidades organizativas: es una fraternidad, y es el primer lugar donde verificar si lo que hacemos genera verdaderamente comuni\u00f3n<\/strong>. Deseo que las Prefecturas sean, antes que instrumentos de coordinaci\u00f3n, lugares efectivos de fraternidad sacerdotal, donde se pueda expresar tambi\u00e9n el propio cansancio sin avergonzarse de ello. Junto a ustedes, los di\u00e1conos recuerdan a toda la Iglesia que ella existe para servir; y los religiosos y las religiosas, con la gratuidad de sus vidas, recuerdan a Roma que ninguna eficiencia salva al hombre y que el primado corresponde a Dios.<\/p>\n<p>Un pensamiento particular va a nuestros seminaristas. Queridos j\u00f3venes, se est\u00e1n preparando para ser sacerdotes para esta Di\u00f3cesis. Los invito a tomar parte, ya desde ahora, en este camino de verificaci\u00f3n, aprendiendo a asumirlo como estilo durante los a\u00f1os de la formaci\u00f3n. Y <strong>d\u00e9jense formar tanto por los libros, que son necesarios para encontrar a los buenos maestros, como por los rostros: por los pobres, los enfermos, la gente de nuestras parroquias. A ustedes y a sus formadores les digo mi gratitud y mi confianza. Los j\u00f3venes no se entregan a un papel, sino que siguen a hombres y mujeres que parecen felices de lo que son<\/strong>.<\/p>\n<p><p>S\u00e9 que este camino de verificaci\u00f3n pedir\u00e1 paciencia, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n el coraje de dejar ir algo a lo que estamos apegados. Pero es el mismo coraje de Mar\u00eda Magdalena, que tuvo que dejar ir el deseo de retener al Se\u00f1or para correr, en cambio, a anunciarlo. De este discernimiento pastoral nacer\u00e1, lo espero, una fase de compartir las experiencias renovadas y luego la construcci\u00f3n de un camino com\u00fan que nos prepare, juntos, al Jubileo de la Redenci\u00f3n de 2033.<\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas de Roma, \u00a1no teman dejarse llamar de nuevo por su nombre! El Se\u00f1or vivo se deja encontrar por quien, como Mar\u00eda al alba de Pascua, tiene todav\u00eda el coraje de buscarlo, incluso entre l\u00e1grimas, incluso en la oscuridad. Los acompa\u00f1e la Madre de Dios, <em>Salus Populi Romani<\/em>, que fue la primera en creer y en engendrar a Cristo al mundo. Y a todos ustedes, a sus comunidades y a esta ciudad, llegue mi bendici\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Traducci\u00f3n del original en lengua italiana realizado por el director editorial de ZENIT.<\/em><\/p>\n<p><strong><em>Gracias por leer nuestros contenidos. 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